En Colombia, país de realismo mágico y de guerras que parecen escritas por un notario borracho, hubo una vez unos computadores capaces de sobrevivir a lo que ningún ser vivo logró: un bombardeo de alta precisión sobre la selva ecuatoriana, la madrugada del 1 de marzo de 2008. Allí, entre árboles astillados, cráteres humeantes y …