En la Medellín de Fico Gutiérrez, uribista-utranza y alcalde por obra y gracia de los rezos de la derecha, acaba de ocurrir un milagro más grande que ver a Uribe dando explicaciones: la esposa del subgerente de la Lotería se ganó casi mil millones de pesos con el número cabalístico 1111.
El protagonista de esta historia digna del realismo trágico colombiano es Rubén Callejas, exdiputado de Antioquia y hasta hace poco subgerente comercial de la Lotería de Medellín. Muy romántico él, decidió regalarle a su esposa, Luisa Jaramillo —presentadora de televisión y asesora de la Gobernación— un billete de lotería por el Día de la Madre. Y ¡pum! Le cayó el premio. Dicen que el amor mueve montañas… y cuentas bancarias.
Primero dijeron que el sorteo fue por nombre, como si fuera bingo en asilo. Luego la Procuraduría corrigió y dijo que fue por número. Entre tanta confusión, lo único claro es que no han logrado explicar cómo se mueven 16.000 millones de pesos sin levantar sospechas… aunque lo intentan con devoción institucional.
La Lotería dice que todo fue legal (porque se investigaron a sí mismos y se absolvieron con mucho amor), mientras la Procuraduría abrió indagación para ver si hubo uso de información privilegiada, conflicto de interés o simple descaro. Rubén, fiel al libreto nacional, renunció antes de que las preguntas se pusieran incómodas.
¿Coincidencia o milagro político? Tal vez fue el propio Fico quien hizo el milagrito. O tal vez el número 1111 tiene poderes que solo activan si eres parte del combo divino de la administración.
En fin. Colombia: donde la suerte existe… pero solo para los que firman cheques.
Por Prensa Justicia & Dignidad

