El mundo en manos de desquiciados y… ¿una Tercera Guerra Mundial?

El 24 de junio de 2025, Donald J. Trump, expresidente de EE. UU., publicó en Truth Social que Irán e Israel habían acordado un “alto al fuego total y completo”. Según él, comenzaría seis horas después del anuncio: primero Irán, luego Israel, y 24 horas más tarde, se reconocería el fin oficial de la llamada “Guerra de los 12 días”.

Solo había un pequeño problema: era mentira.

Horas más tarde, el canciller iraní Abbas Araghchi desmintió categóricamente el anuncio: “No hay ningún acuerdo de cese al fuego con Israel”. Desde Jerusalén tampoco hubo confirmación. Fuentes del Ministerio de Defensa israelí, citadas por Haaretz, indicaron que no se había pactado nada, y que continuarían respondiendo a cualquier agresión iraní.

Mientras Trump jugaba a la diplomacia desde su red social, la realidad era otra. El 13 de junio, Israel lanzó la operación Rising Lion, atacando más de 100 objetivos militares y nucleares en Irán. Al menos 224 personas murieron. Irán respondió con más de 150 misiles. El 23 de junio, EE. UU. bombardeó instalaciones nucleares iraníes en la operación Midnight Hammer, e Irán contraatacó esa noche a la base aérea estadounidense de Al Udeid en Catar.

Según la Media Luna Roja Iraní, hay más de 450 muertos, incluidos 54 niños. Teherán está parcialmente evacuada y los hospitales están desbordados. En Israel, ciudades como Tel Aviv y Haifa viven bajo alarma constante.

Y mientras tanto, Trump actúa como si hubiera ganado el Premio Nobel de la Paz con una publicación viral. No es la primera vez que el expresidente confunde espectáculo con política exterior, pero esta vez lo hizo en medio de un conflicto que podría escalar regionalmente.

¿Por qué lo hace? Primero, por campaña. Aun fuera del poder, busca posicionarse como el único capaz de detener una guerra. Segundo, porque domina el juego mediático: mientras todos buscan hechos, él fabrica titulares. Tercero, porque sabe que la mentira, si se dice con suficiente fuerza, puede parecer verdad.

El mundo sigue sin tregua. Ni Irán ni Israel han bajado las armas. EE. UU. está directamente involucrado. Catar intenta mediar sin éxito, y la ONU emite llamados a la calma que se pierden entre explosiones.

No estamos, aún, en la Tercera Guerra Mundial. Pero sí en una situación donde el más mínimo error puede encenderla. Y lo preocupante no es solo el conflicto, sino quiénes pretenden dirigirlo.

Hoy el planeta está en manos de líderes que anuncian la paz desde un teléfono mientras la guerra arde. Y aunque Trump no firmó ningún tratado, logró lo suyo: que habláramos de él. Por ahora, el único cese al fuego confirmado es entre la verdad y la política.

Por Justicia & Dignidad