El nuevo bloqueo de la vía Panamericana en el Cauca no es un reclamo legítimo de los pueblos indígenas. Es el resultado de la injerencia indebida del alcalde de Piendamó, Jhón Freiman Urbano, un político de derecha que decidió meterse en un conflicto intraétnico para favorecer intereses particulares, desestabilizar la región y poner a miles de caucanos a pagar las consecuencias.
El Ministerio del Interior, mediante la Resolución 0206 del 13 de febrero de 2025, reconoció como autoridades legítimas del Resguardo Indígena Guambiano La María Piendamó al mayor Anselmo Yalanda Yalanda y su equipo de trabajo. En la misma resolución, se dejó claro que Luis Enrique Yalanda Hurtado no es autoridad del resguardo.
Pese a esto, el alcalde de Piendamó interpuso un recurso de apelación contra la decisión, sin tener competencia ni legitimidad para hacerlo. ¿Por qué lo hace? ¿A quién le debe favores políticos? ¿Qué acuerdos oscuros se esconden detrás de su respaldo a un líder desconocido por su propia comunidad?
La respuesta está en los hechos: el alcalde no solo apoya a Yalanda Hurtado, sino que avala bloqueos viales, desconoce las decisiones del Ministerio del Interior y traiciona la voluntad del consejo de taitas y mamas Misak. En vez de ayudar a resolver el conflicto, lo profundiza.
Además, en el día de ayer, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y el Proceso de Unidad del Suroccidente Colombiano (PUPSOC) manifestaron públicamente que no participaron del bloqueo de la vía Panamericana, que sus insignias fueron utilizadas sin autorización, y que mantienen una postura de diálogo con el gobierno nacional. ¿Entonces, quién está detrás del bloqueo?
Las trece autoridades que integran el Consejo Territorial de Autoridades Indígenas del Oriente Caucano (COTAINDOC) han sido contundentes: el único liderazgo legítimo es el de Anselmo Yalanda. Y al gobierno nacional le piden no dejarse presionar por intereses individuales que quieren imponer decisiones mediante el chantaje y el caos.
Pero mientras se resuelve la apelación del alcalde –que carece de sustento legal–, la vía fue bloqueada. Los comerciantes perdieron dinero, los campesinos no pudieron sacar sus productos, los enfermos no llegaron a los hospitales. Todo porque un alcalde decidió hacer política con un conflicto que no le corresponde.
Lo que vivimos en el Cauca no es solo un problema indígena. Es el resultado de un poder local que juega a incendiar el territorio para fortalecer sus alianzas. Con un claro propósito: sabotear al gobierno nacional. Es la mano oscura de la derecha haciendo oposición de la forma más ruin, sin importar el costo.
Hoy, el alcalde Jhón Freiman Urbano es responsable directo del bloqueo de la Panamericana. Y si el Ministerio del Interior rechaza su apelación –como corresponde–, ¿vendrán más cierres?
Que no nos digan que esto es autonomía. Esto es manipulación. Esto es politiquería. Esto es castigar a miles de personas por un capricho de poder y una vil forma de hacer oposición.
Por: Prensa Justicia y Dignidad.

