Por los caminos de niebla y espanto que descienden desde Cali hacia el Pacífico, por la ruta antigua El Queremal-Buenaventura, desapareció el pasado 1º de mayo el agroecólogo costarricense José Francisco Valle. Hoy se cumplen 36 días de su desaparición. Y aunque hizo varias llamadas antes de esfumarse, en una de ellas dijo algo claro, algo grave, algo que no se puede pasar por alto: estaba siendo extorsionado por miembros de la Policía Nacional.
Lo dijo con su propia voz. Lo escucharon personas cercanas. Lo reportaron. Y sin embargo, desde entonces, nada ha pasado. O peor aún, lo que ha pasado es el silencio.
Este 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, sus amigos y familiares hacen pública esta denuncia, porque mientras los gobiernos hablan de sustentabilidad y verde, ellos buscan a un hombre que sembraba futuro y al que el país le ha dado la espalda. Un hombre que recorría Colombia asesorando proyectos de cacao y agroecología, que se hospedaba en cuartos alquilados y dormía poco para recorrer mucho. Un hombre prudente, generoso, comprometido con la tierra.
Su última ubicación conocida fue una llamada desde la zona rural del municipio de Dagua, en la vía vieja que conecta El Queremal con Buenaventura. Dijo que lo tenían retenido. Que eran policías. Que lo estaban extorsionando. Y luego, el silencio.
Lo extraño es que la Policía afirma saber desde qué vereda se hizo la llamada, pero se niega a dar esa información. ¿Por qué? ¿Qué esconden? ¿Por qué se han tardado más de un mes en hacer algo tan básico como rastrear una llamada? ¿Qué intereses se interponen entre José Francisco y su derecho a aparecer con vida?
La moto en la que viajaba, una XRE-190 roja, placas CPQ81F, tampoco ha sido hallada. Él se hospedaba en la carrera 6 #3-32 de Cali, en un lugar que no figura como hostal, una casa con vecinas que recibieron esa última llamada. Ahora la policía las investiga, pero no avanza en lo esencial: la búsqueda real del desaparecido.
Desde el primer momento, la versión oficial ha sido turbia, contradictoria e inverosímil: que salió el 30 de abril en la noche, que fue el 1º en la mañana, que quizás iba “a ver un charco”… pero todos quienes lo conocían insisten: José Francisco era prudente y nunca se habría arriesgado sin razón, y menos ese día.
Este no es solo un caso de desaparición. Es un caso de violación a los derechos humanos por parte del Estado colombiano. Porque cuando una persona denuncia que está siendo extorsionada por agentes de la fuerza pública, y 36 días después no hay rastro suyo, y la información es ocultada, lo que hay no es una investigación: es encubrimiento.
José Francisco Valle debe aparecer con vida. La sociedad civil exige verdad y acción inmediata. Cualquier información puede dirigirse al número +593 99 900 1377 o al correo huertaschayamansa@gmail.com
Hoy, Día del Medio Ambiente, se alza una voz por la vida. La tierra que él cuidaba hoy lo reclama. Los amigos que lo aman hoy lo buscan. Y Colombia entera tiene la obligación de responder.
¿Dónde está José Francisco Valle?
¿Por qué la policía no quiere decir la verdad?
¿Qué están escondiendo?
Por Prensa Justicia & Dignidad

