Hospital de Papel

De la prestigiosa Clínica Santa Fe… al hospital de papel sin recursos, porque las EPS ya se robaron hasta los electrodos.

En Colombia ya no sabemos si estamos viendo una campaña política, una serie de Netflix o una dramatización del Canal RCN. La escena: Claudia Tarazona con la mano en el pecho de Miguel Uribe, en una UCI que parece más un set que una sala estéril.

El gesto es potente, sí. Mano al corazón, anillos relucientes, pulsera de bandera nacional, lágrimas invisibles y una cámara oportunamente ubicada. Pero detrás de la imagen, el amor se convierte en una amenaza microscópica: bacterias, virus y todo el catálogo del manual de infecciones hospitalarias. Porque en una UCI, los anillos no sanan, las pulseras no curan, y las manos sin guantes no acompañan… contaminan.

Luego están los cables, claro. Electrodos con pinzas metálicas como si hubiéramos retrocedido veinte años. En clínicas de alta complejidad como la Santa Fe, eso ya no se usa. Lo estándar hoy son electrodos adhesivos desechables, por seguridad, comodidad y precisión. Pero bueno, parece que para la foto valía más la estética retro que la tecnología real.

Y hablando de estética, ¿quién tomó la foto? ¿Dónde están las normas de bioseguridad, de privacidad, de dignidad del paciente? ¿Se firmó un consentimiento? ¿Se desinfectó el lente? ¿O simplemente alguien dijo: «rápido, tráiganme la cámara y los electrodos del 2003»?

Convertir la cama de un paciente crítico en una vitrina electoral no solo es cuestionable, es peligroso. Ni siquiera le dieron tiempo de recuperar el hemisferio izquierdo, y ya están usándolo como ícono del sacrificio.

Si esto fue una escena espontánea, rompieron todos los protocolos médicos.

Si fue una puesta en escena, pues háganla bien…

No nos crean tan ingenuos. Ni tan anestesiados.

Por Amaru Chasqui, periodista independiente