Bitácora del Horror: Comisión de Esclarecimiento ¡Ya! – Día 30A

El 30 de abril de 2021 no fue un día: fue una cicatriz. Las ciudades no amanecieron. Se estremecieron. Las calles fueron campos de batalla. Los jóvenes no marchaban: resistían. Las madres no lloraban: gritaban. Las casas no eran refugio: eran trinchera. Ese día, el Estado no disparó al aire, disparó al alma de un pueblo que ya no quería callar. Y desde entonces, la memoria pide justicia como un niño perdido que grita por su madre.

Ese día, el expresidente Álvaro Uribe Vélez pronunció un tuit que actuó como sentencia: una declaración pública que activó el brazo armado de la represión estatal, legitimando el uso letal de la fuerza. Lo que siguió fue una cadena de asesinatos, torturas, detenciones arbitrarias, violencia sexual, agresiones a la prensa y un mensaje claro desde el poder: cualquier forma de disidencia sería castigada con sangre.

Este relato documenta lo que ocurrió el 30 de abril de 2021, en Cali, en Pasto, en Armenia, en La Virginia, en cada punto de resistencia donde la juventud soñó con un país distinto y el Estado respondió con represión. Porque la memoria es una forma de justicia, y el olvido, una segunda muerte.

30 de abril de 2021 — Puerto Resistencia, Cali: la orden del señor de las sombras
A veces la muerte no llega con capucha ni con uniforme. Llega con un tuit. Ese día, Álvaro Uribe habló como quien enciende una chispa en medio del gas. No fue un mensaje: fue una orden. Fue como si el diablo diera permiso para matar. Y lo obedecieron.

Ese día, desde las alturas del poder, el expresidente Álvaro Uribe Vélez lanzó una orden: “Apoyemos el derecho de soldados y policías de utilizar sus armas para defender su integridad y para defender a las personas y bienes de la acción criminal del terrorismo vandálico”. Era un llamado a disparar, una carta blanca a la represión.

La ciudad de Cali se llenó de uniformes. Llegó el ministro de Defensa, Diego Molano, y en el cruce de la autopista Simón Bolívar con carrera 46 ya se sentía la presión del Estado contra la gente que bloqueaba las vías en rechazo a la reforma tributaria.

30 de abril de 2021 — Puerto Resistencia, Cali: la tercera muerte
Puerto Rellena ya era Puerto Resistencia. En tres días de paro, tres jóvenes habían sido asesinados en ese punto neurálgico del oriente caleño.
Esa noche fue asesinado Kevin Yair González. Su hermano Dorian lo supo por un habitante de calle que rondaba el barrio. Su moto estaba parqueada, pero él no estaba. En el Hospital Carlos Carmona llegó la confirmación: “Aquí trajeron a un muchacho cargado entre 10 o 20 personas… llegó muerto”.
“Nada de nervios, cucho, no pasa nada. Voy con unos compañeros”, dijo Kevin antes de salir. Tenía 23 años, trabajaba y estudiaba Contaduría. Quería graduarse en diciembre. Esa noche, los gases lacrimógenos ardían incluso en la puerta del hospital. El médico solo dejó verlo: estaba cubierto por una sábana, pero Dorian lo reconoció por las botas que le había regalado.

30 de abril de 2021 — Calipso, Cali : tres asesinatos en una tarde
Mientras en Puerto Resistencia caía Kevin, en Calipso también se desataba el horror. Edwin Villa Escobar, Einer Alexander Lasso Chará y Rosemberg Duglas fueron asesinados por las fuerzas estatales.
En la carrera 9 con avenida Simón Bolívar, la Policía y el GOES dispararon armas de fuego contra la población. Los videos captaron el uso de rifles CTAR-21. Decenas de heridos. Gases desde la mañana, balas por la tarde.

• Edwin Villa Escobar, de 38 años, preparaba un sancocho cuando le dispararon. Una bala le entró por la oreja izquierda.
• Einer Lasso, pensionado de la Policía, no participaba en la protesta. Estaba observando lo que pasaba desde la calle 41 con carrera 29 cuando le dispararon. Lo robaron mientras agonizaba. Las autoridades lo dejaron tirado por horas.
• Rosemberg Duglas murió tras recibir un disparo en la cara con un cartucho de gas lacrimógeno. Tenia 22 años.

30 de abril de 2021, Cali — El horror se documenta
También ese día, un oficial del ESMAD fue grabado mientras perseguía a un joven, lo tiraba al suelo y le disparaba a quemarropa con munición de dispersión. No logró matarlo. Pero la intención quedó filmada.

El 30A fue una jornada de sangre en Cali. Una jornada en la que se ejecutaron asesinatos selectivos, castigos ejemplarizantes y violencias dirigidas. Todo bajo el amparo de la doctrina del “enemigo interno”. Todo tras el tuit de un expresidente que ya jugaba con la muerte como quien lanza dados sobre la vida de su pueblo.

30 de abril de 2021 — La Virginia, Risaralda: asfixia por gas lacrimógenoEvelio de Jesús Flórez, de 86 años, no estaba protestando. Estaba en su casa, en La Virginia, Risaralda, cuando un cartucho de gas lacrimógeno disparado por el ESMAD cayó en su vivienda. El humo tóxico se expandió. Evelio murió por asfixia, sin posibilidad de defensa. Era un adulto mayor, otro cuerpo frágil que no resistió la brutalidad del Estado.

30 de abril de 2021 — Paso del Comercio, Cali: el crimen de María Jovita
María Jovita Osorio, de 73 años, también murió ese día. Su casa, en el barrio Paso del Comercio, fue invadida por los gases lanzados durante los enfrentamientos entre el ESMAD y manifestantes la noche anterior. Uno de los cartuchos de gas lacrimógeno estalló en su patio. El humo llenó el hogar y María Jovita, asustada, no sabía si salir. No podía respirar.
Pidió ayuda. La llevaron a la Clínica Rafael Uribe. A las 2:30 de la madrugada sufrió un primer paro cardíaco. A las 4:30, el segundo. Murió a las 5:00 a.m. del 30 de abril. Era una mujer querida, cuidadora de niños, trabajadora con el ICBF. Una vida dedicada a la infancia, arrancada por la violencia de Estado.

30 de abril de 2021 — Universidad de Nariño: represión contra estudiantes
En Pasto, estudiantes que se manifestaban pacíficamente en las inmediaciones de la sede VIPRI de la Universidad de Nariño fueron reprimidos con gases lacrimógenos y chorros de agua lanzados desde tanquetas de la Policía. La protesta pacífica fue respondida con violencia, como en tantas otras ciudades.

30 de abril de 2021 — Armenia: agresión a periodista de medio alternativo
En Armenia, un periodista del medio alternativo La Caja de Pandora fue agredido por miembros de la Policía Nacional mientras ejercía su labor informativa. La Policía le arrebató violentamente su carné de identificación y lo amenazó con frases como: “Si sigue así lo vamos a matar a este hijueputa”. La libertad de prensa fue también una de las víctimas del estallido social.

30 de abril de 2021 – Barrio Julio Rincón, Cali, lesiones al cuerpo
Angely Vivas Restrepo no marchaba. Solo miraba pasar la manifestación pacífica cerca de Calipso, cuando un disparo de la Policía Nacional le atravesó la pierna izquierda. Su familia cuenta que no hacía más que observar. Pero en Colombia, ser joven, estar en la calle y mirar, también puede costar sangre.

30 de abril de 2021 – Cali detenciones arbitrarias
Ese día, en varios puntos de la ciudad, la Policía Nacional actuó como si protestar fuera un delito. En el barrio Las Américas, detuvieron arbitrariamente a manifestantes, entre ellos Juan David Escobar Rodríguez, hijo del presidente de ASONAL Judicial, y Alfredo Mondragón, líder social y hoy congresista. Fueron llevados sin orden judicial al coliseo del barrio, donde permanecieron retenidos sin justificación legal.
En Sameco, mientras documentaban hacia dónde trasladaban a los detenidos, los defensores de derechos humanos Daniela Caicedo y José Cuello también fueron capturados. A José, un agente intentó asfixiarlo dentro de la patrulla. Les robaron sus chalecos y carnés. En el centro de traslado, una mujer herida en la cabeza fue atendida por otras defensoras; también estaban allí un trabajador de la empresa Rómulo y otra ciudadana, impactados en las piernas por gases del ESMAD.

30 de Abril de 2021 – Cali detenidos por protestar

En las estaciones de Policía, la legalidad se convirtió en trampa: 94 personas fueron conducidas desde los puntos de concentración. Muchas salieron golpeadas, otras no salieron. Un total de 105 personas resultaron heridas por disparos, gases, granadas aturdidoras y recalzadas lanzadas por el ESMAD, el GOES y la Policía Nacional. Seis perdieron la vista.
Y en medio del caos, tres nombres empezaron a sonar en las bocas de las madres y en las paredes de las ciudades: José Miguel Obando, Diego Alejandro Bolaños y Jhon Haner Muñoz Bolaños. Desaparecidos.
30 de abril de 2021 — Colombia: recompensas para perseguir manifestantes
Ese mismo día, Caracol Radio informó que la Policía Nacional ofrecía recompensas millonarias a quienes denunciaran a supuestos vándalos durante las marchas. Se trataba de una política oficial que incentivaba la estigmatización, el señalamiento y posibles represalias contra líderes sociales, manifestantes y defensores de derechos humanos.

30 de abril de 2021 — Valle del Cauca: violencia sexual como arma de represión
La violencia sexual contra mujeres y personas LGBTIQ+ fue una de las prácticas más crueles y sistemáticas ejercidas por la Policía y el ESMAD. En el Valle del Cauca se denunciaron varios casos:
• Dos mujeres detenidas por el ESMAD fueron agredidas sexual y psicológicamente. Una de ellas sufrió acceso carnal violento.
• Otra denunciante fue abusada sexualmente en el sitio de detención.
Estas prácticas fueron utilizadas como mecanismos de humillación, tortura, castigo y terror, dirigidas especialmente por razones de género y orientación sexual.

30 de abril de 2021 – Cali, detenidos seguimientos y hostigamientos
Tras finalizar una rueda de prensa en la Gobernación del Valle, una caravana de defensores de derechos humanos —conformada por vehículos de la UNP y un carro particular— fue interceptada por hombres armados cerca del colegio Santa Librada. Lanzaron una piedra e impactaron con arma de fuego una de las camionetas del Comité de Solidaridad con Presos Políticos. Durante la retirada, se escucharon al menos seis disparos más. Horas después, Darnelly Rodríguez, de la Red de DDHH Francisco Isaías Cifuentes, recibió llamadas intimidantes por WhatsApp de desconocidos.

30 de abril de 2021: Golpes, gases y plomo — las heridas de la represión en Cali
El 30 de abril de 2021, Cali no despertó: se estremeció bajo el peso de los escuadrones de la muerte.
Desde la madrugada, la Fuerza Pública tomó la ciudad como se toma una plaza enemiga. En todos los puntos de concentración se sintió la violencia estatal como lluvia ácida: disparos, bombas aturdidoras, chorros de agua mezclados con químicos, gases directos al rostro.

Al menos 105 personas fueron heridas ese día. En los barrios del oriente, las madres sacaban a sus hijos a rastras para evitar que fueran alcanzados por las balas. En el sur, los jóvenes improvisaban escudos con tapas de olla. Testimonios recogidos en las zonas de resistencia narran cuerpos con fracturas expuestas, quemaduras, ojos vaciados por los proyectiles.
La ciudad sangraba por todas sus venas.

30 de abril de 2021: Detenidos por protestar — la otra cara del miedo
La represión no se quedó en la calle, 94 personas fueron detenidas arbitrariamente ese 30 de abril. La mayoría jóvenes, muchos de ellos estudiantes, artistas, trabajadores informales. Los atraparon en redadas sin orden judicial, sin informar a sus familias, sin respetar derechos.

Los llevaron a estaciones de policía como Fray Damián, La Flora y El Lido, donde los recibieron con insultos y golpes. Las denuncias de tortura son numerosas: patadas en el abdomen, golpes en los genitales, amenazas de desaparición, burlas sobre su pertenencia a los movimientos sociales. Algunos fueron obligados a firmar documentos que no entendían. A otros los mantuvieron incomunicados por más de 24 horas.
El miedo se instaló en las estaciones como una orden no escrita.

30 de abril de 2021: José Miguel, Ego Alejandro y John Hanner — los que no volvieron

Ese 30 de abril, tres jóvenes desaparecieron en medio del caos. José Miguel Obando, Diego Alejandro Bolaños y John Hanner Muñoz Bolaños salieron de sus casas con la certeza de la protesta justa y no regresaron más.
Sus nombres fueron multiplicándose en redes, sus rostros pegados en postes, murales, pancartas. José Miguel fue visto por última vez corriendo por la Loma de la Cruz. A Diego Alejandro lo separaron del grupo de manifestantes en el sector de El Calvario. A John Hanner lo vieron subir a un camión de la Policía y después el silencio.
Hasta hoy, sus paraderos siguen siendo desconocidos. Las autoridades no dan respuestas. Las madres siguen buscando. La ciudad, en silencio, no los olvida.

Colombia ardía. Gritaba. Moría. Y resistía.

Las balas no eran extravíos. Eran órdenes. El señor de las sombras habló, y la muerte obedeció. Por eso exigimos:

¡Comisión de Esclarecimiento de la Verdad sobre la Represión Estatal, YA!

¡Justicia para Kevin Agudelo, Marcelo Agredo, Miguel Ángel Barbosa, Edwin Villa, Einer Alexander Lasso, Rosemberg Rodríguez, María Jovita Osorio, Evelio de Jesús Flórez, José Miguel Obando, Diego Alejandro Bolaños y John Hanner Muñoz Bolaños!

Salieron de sus casas con la certeza de que protestar era justo, con la convicción de que alzar la voz por la dignidad no debía costar la vida. Salieron con el rostro descubierto y el corazón firme. No regresaron.

Hoy sus nombres son bandera. Son memoria viva en las calles, en los muros, en la garganta de quienes no olvidan. Justicia para ellos no es una palabra, es una urgencia. Es un deber. Es un grito que no se apaga.

¡Nunca más el poder convertido en pólvora contra el pueblo!