El Primo de Uribe y su Ley Antidoble Ciudadanía: La Sátira de un Colombiano que Reniega de Serlo

Bernardo Moreno —porque sí, señoras y señores, ese es su verdadero nombre, no el gringolizado “Bernie”— nació en Bogotá el 14 de febrero de 1967, día de San Valentín, detalle poético para un hombre que en la adultez juraría amor eterno no a persona alguna, sino a la patria ajena. Y no a cualquier patria: a Estados Unidos, a la que decidió entregarse en matrimonio monógamo y exclusivo, como si la nacionalidad fuera un sacramento y él, un monaguillo arrepentido de haber nacido al sur del Río Grande.

Bernardo, además, carga con un dato que haría a un psicoanalista frotarse las manos: es primo de Lina Moreno Mejía, la esposa del muy célebre expresidente Álvaro Uribe Vélez. Sí, de ese Uribe. Nada como tener en la familia al patriarca del patriotismo selectivo para terminar, décadas después, predicando desde Ohio que todo ciudadano debe renunciar a su segunda nacionalidad, so pena de ser tratado como traidor. Pareciera que la genética política, en ciertos linajes, viene con inclinaciones a la exclusión.

Lo más conmovedor —en el sentido trágico-shakesperiano del término— es la ridícula solemnidad con la que Bernardo defiende su “Exclusive Citizenship Act”. Un colombiano emigrado queriendo borrar las huellas de su propio viaje, como quien se avergüenza de las fotos de infancia porque aún tenía dientes chuecos y acento bogotano. Desde la silla del Senado posa como un George Washington reencauchado, proclamando que la lealtad verdadera es cuestión de papeles firmados y renuncias notariales.

Lo que da es lástima: un hombre que podría ser puente se empeña en ser muro; que podría honrar su origen se esfuerza en enterrarlo. Y todo para verse más estadounidense que los estadounidenses, sin darse cuenta de que, cuanto más se empeña, más desnudo queda el ridículo.

 

Por Justicia & Dignidad / Periodismo independiente e investigativo