Disidencias al volante: la nueva autoridad vial en el Huila

En Colombia todo puede pasar, y pasa. Lo último: en Belén, centro poblado de La Plata, Huila, las disidencias de las FARC decidieron convertirse en agentes de tránsito, pero con fusil en mano, sin casco reglamentario y sin chaleco reflectivo. A plena luz del día y sin Policía a la vista, patrullaron en camioneta, recogieron varias motos mal parqueadas y las inmovilizaron por obstruir el paso peatonal.

No fue un operativo de la Secretaría de Movilidad, sino un servicio gratuito —y muy disuasivo— ofrecido por quienes antes imponían el orden con cilindros bomba. Ahora lo hacen con normas de urbanismo básico: “parquee bien o lo decomisamos… o peor”.

El video circula como prueba del nuevo orden territorial: uno donde el Estado solo está en Google Maps, pero los grupos armados sí hacen presencia… y hasta comparendos. Ya no se firma la multa, basta con no hacer mala cara ni pedir rebaja. Nada de “sargento, colabóreme” o “vea, pa’ la gaseosa”. Aquí el soborno mínimo es una vaca, una moto nueva o un mes sin aparecer.

“La pérdida de control territorial es preocupante”, dijo un excongresista. Claro, sobre todo cuando los ilegales hacen más pedagogía vial que el propio Ministerio de Transporte.

Y ojo, esto no es nuevo: en 2024 ya habían decretado toque de queda. Ahora, parece que vienen por el Código de Policía completo. Próxima meta: pintar cebras, sancionar ruido, y regular vendedores ambulantes.

Lo que estamos viendo no es solo un acto criminal, sino una tragicomedia de Estado fallido: mientras las instituciones redactan comunicados en Word, las disidencias aplican el manual de convivencia con manual de guerra.

¿Quién manda? La camioneta lo dice todo. Y lleva el logo: “Movilidad insurgente. Por un parqueo justo… o por las malas”.

Por Prensa Justicia & Dignidad