Los poderosos no disparan solo balas. Disparan también mentiras.
El Ministerio de Defensa de Israel lo hizo de nuevo: tomó fotos de hombres que nada tienen que ver con Hamas y los presentó como terroristas. Uno de ellos ni siquiera es palestino: es George Galloway, un político británico conocido en todo el mundo. Pero la verdad nunca ha sido obstáculo cuando lo que se busca es fabricar excusas para la violencia.
¿Por qué tanta prisa en inventar enemigos?
Porque la Flotilla Sumud está a solo dos días de llegar a Gaza. Lleva medicinas, alimentos y solidaridad para un pueblo cercado por un bloqueo que dura ya 18 años, un bloqueo que convierte la vida cotidiana en una prisión a cielo abierto.
Los barcos militares de España, Italia, Turquía y Grecia, que han acompañado en parte el recorrido, ya anunciaron que se retirarán antes de las 120 millas náuticas, porque “no quieren entrar en aguas israelíes”. Pero esas aguas no son israelíes: son palestinas, reconocidas como tales por más de 155 países en la ONU. Al abandonar antes, esas naves no protegen: dejan sola a la flotilla en el tramo más peligroso, el momento en que Israel puede atacar con total impunidad.
La historia no es nueva. En 2010, la Mavi Marmara también navegaba hacia Gaza. Fue asaltada en altamar, y soldados israelíes asesinaron a nueve personas. ¿Qué pasó después? Se nombró una comisión “investigadora”. ¿Quién la presidió? Álvaro Uribe Vélez, un expresidente colombiano recordado por su propio prontuario de crímenes y silencios. El resultado fue el esperado: se justificó al agresor y la masacre quedó en la impunidad.
Ese precedente es la sombra que hoy pesa sobre la Sumud. Primero la mentira —“son de Hamas”—, después la violencia, luego la coartada escrita por algún otro “investigador” dócil, y al final, el olvido.
Por eso el mundo debe estar alerta. La flotilla Sumud no es un ejército: es un gesto humano. Si la atacan, no solo atacan a quienes viajan en ella, atacan el derecho de todos a romper el cerco del silencio.
Que no nos engañen otra vez.
Que no vuelvan a matar bajo la sombra de la mentira.
No perdamos de vista a la flotilla Sumud.
Y no dejes de hablar de Palestina.
Por Justicia & Dignidad / Periodismo independiente e investigativo

