“Los están matando, Presidente”

26 de junio de 2025

Esta noche asesinaron a Yidwar Mondragón Paredes.

Le dispararon en Poblado Campestre, en Cali, en plena vía a Candelaria. No fue una bala perdida ni un acto aleatorio. Fue un mensaje. Uno más.

Yidwar era vocero del Colectivo Jhonatan Sabogal. Un líder, un joven con discapacidad que se desplazaba en silla de ruedas. Era firmante de paz. Lo metieron a la cárcel con un montaje judicial tan absurdo que nadie —ni siquiera quienes lo conocían de cerca— podía creerlo. ¿Cómo era posible que un joven en esas condiciones, que apenas podía moverse sin ayuda, fuera acusado de terrorismo y violencia? Pero lo fue. Lo encerraron.

Y mientras estuvo tras las rejas, nunca recibió atención médica adecuada. Su salud se deterioraba. Desde el Colectivo Jhonatan Sabogal se denunció una y otra vez que el Estado no hacía nada por garantizarle ni siquiera una consulta. Fue un castigo por pensar diferente, por levantar la voz durante el estallido social.

Cuando por fin recuperó su libertad, sabía que su vida estaba en riesgo. Por eso, el 2 de julio de 2024, solicitó formalmente medidas de protección ante la Unidad Nacional de Protección. El 10 de julio, su solicitud fue radicada ante el Ministerio del Interior. Lo que pidió fue simple: no morir. Pero el Estado no respondió. Nunca lo protegió. Hoy está muerto.

El gobierno de Gustavo Petro —ese que prometió justicia para los presos políticos, verdad para las víctimas del paro, reparación para las familias rotas— les falló. No solo incumplió: abandonó.

Las mesas de diálogo no sirvieron. Las huelgas de hambre fueron ignoradas. La Comisión de la Verdad del Paro Nacional fue una farsa. Y quienes salieron de prisión quedaron solos, marcados, vigilados, vulnerables.

Yidwar es uno más.

Uno más que muere en medio de este desgobierno que se arropa con la bandera de la paz mientras entierra a sus jóvenes en silencio.

Los medios seguirán hablando de Miguel Uribe, de la Constituyente, de encuestas. Pero no hablarán de Yidwar. Porque un joven pobre, en silla de ruedas, asesinado por el abandono estatal, no vende clics.

Ahí están los muertos.

Ahí está Yidwar, como estuvo Diego Fernando.

Ya son siete los jóvenes detenidos políticos asesinados.

Y seguirán contando.

La juventud que se inmoló en las calles para que ustedes fueran gobierno está siendo exterminada.

Y ustedes no solo no hacen nada.

También mienten.

También traicionan.

Los están matando, Presidente.

¿Y usted, qué carajos va a hacer?

Por  – Justicia & Dignidad