¿Por qué el uribismo defiende tanto a Israel?

En Colombia no sorprende que el uribismo salga en coro a defender a Israel cada vez que se denuncian sus crímenes de guerra. Lo han hecho con Gaza, lo hicieron en la ONU, lo repiten en cada entrevista. Pero ¿de dónde viene esa fidelidad ciega?

Un espejo en el Medio Oriente

Para Álvaro Uribe, Israel es un reflejo de su propio proyecto político: un Estado que se presenta como democracia asediada por “terroristas” y que responde con mano de hierro. Durante sus gobiernos, Colombia compró armamento y tecnología militar israelí: drones, radares, aviones de inteligencia. Se tejieron alianzas de inteligencia, se compartieron manuales de contrainsurgencia.

La narrativa era idéntica: “ellos enfrentan a Hamas, nosotros a las FARC”. En ese espejo, Uribe encontró no solo un aliado estratégico, sino un socio ideológico.

La Flotilla de la Libertad

La madrugada del 31 de mayo de 2010, en aguas internacionales, comandos israelíes abordaron violentamente seis barcos de la llamada Flotilla de la Libertad. Llevaban 10 mil toneladas de ayuda humanitaria hacia Gaza, bloqueada desde 2007. En el Mavi Marmara, el mayor de los barcos, los soldados abrieron fuego: nueve activistas murieron, decenas quedaron heridos.

Los testimonios hablaron de ejecuciones, disparos a quemarropa, golpes brutales. Las imágenes recorrieron el mundo: hombres desarmados recibiendo balas por desafiar un bloqueo que ya para entonces era catalogado por juristas como un castigo colectivo ilegal.

La jugada de la ONU

La indignación internacional obligó a Naciones Unidas a crear una comisión investigadora. Lo increíble vino después: Ban Ki-moon nombró como vicepresidente nada menos que a Álvaro Uribe Vélez, recién salido de la presidencia de Colombia, famoso por los falsos positivos, las chuzadas del DAS y las masacres encubiertas.

El nombramiento fue celebrado por Israel. Denunciado por ONG y defensores de derechos humanos. “Un zorro cuidando el gallinero”, decían. ¿Cómo podía un hombre acusado de encubrir crímenes de Estado en Colombia investigar a un Estado acusado de masacrar civiles en altamar?

El veredicto nefasto

Un año después, en septiembre de 2011, salió el informe de la llamada Comisión Palmer. El resultado fue indignante:

Declaró “legal” el bloqueo marítimo a Gaza, pese a que la comunidad internacional lo señalaba como castigo colectivo.

Admitió que Israel usó “fuerza excesiva e irrazonable”, pero lo relativizó, culpando también a los activistas por “imprudentes”.

Recomendó compensaciones y mejorar relaciones diplomáticas entre Israel y Turquía.

En resumen: un baño de impunidad envuelto en lenguaje diplomático. La masacre quedó relativizada, el bloqueo legitimado. Turquía rechazó el informe. Israel sonrió. Y Uribe cumplió el papel para el que lo habían llamado: blanquear un crimen con sello de Naciones Unidas.

La voz de Uribe

Desde entonces y hasta hoy, Álvaro Uribe no ha dejado de defender a Israel. Condena a Hamas, justifica bombardeos, habla de “democracias atacadas por terroristas” como si se tratara de un libreto repetido. Llama irresponsables a quienes critican a Tel Aviv. Exige reconstruir relaciones diplomáticas con Israel cada vez que se tensan.

Su fidelidad no es gratuita: es ideológica, militar y económica. Israel le vendió armas, le ofreció inteligencia, y sobre todo, le dio un espejo para justificar la doctrina del exterminio con discurso de seguridad.

Dos caras del mismo genocidio

Uribe y Netanyahu son hijos de la misma lógica: la de gobernar con miedo, deshumanizar al enemigo, convertir la seguridad en excusa para la barbarie. Uno en Palestina, otro en Colombia. Ambos con sangre civil en las manos, ambos defendiendo la violencia de Estado como única política.

Por eso el uribismo defiende tanto a Israel: porque al defenderlo, se defiende a sí mismo.

Por Justicia & Dignidad / Periodismo independiente e investigativo