Para entender por qué en Colombia también tenemos una responsabilidad frente al genocidio que vive el pueblo palestino, primero hay que mirar quiénes mueven buena parte de la economía nacional y con quiénes hacen negocios. Ahí aparece un nombre clave: ANDI.
1. ¿Qué es la ANDI?
La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) es el gremio empresarial más poderoso del país. Fundada en 1944, hoy agrupa a más de 1.500 empresas de sectores como la industria, la banca, la minería, la agroindustria, la tecnología y la seguridad privada.
Sus empresas representan cerca del 50 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y generan alrededor del 30 % del empleo formal en Colombia. Además, tienen gran influencia política: participan en la redacción de leyes, impulsan tratados comerciales y tienen acceso directo a ministerios y embajadas.
En pocas palabras, cuando la ANDI habla, el Estado escucha. Sus decisiones económicas afectan la vida cotidiana de millones de personas.
2. La relación de la ANDI con Israel
La ANDI ha sido una de las principales promotoras de las relaciones comerciales entre Colombia e Israel, especialmente a través del Tratado de Libre Comercio firmado en 2014 y que entró en vigor en 2020.
Desde entonces, las exportaciones colombianas a Israel (café, flores, frutas y productos industriales) suman aproximadamente 120 millones de dólares anuales. Por su parte, las importaciones desde Israel rondan los 140 millones de dólares, principalmente en tecnología militar, sistemas de vigilancia, maquinaria agrícola y productos químicos.
Empresarios agrupados en la ANDI han participado en misiones comerciales a Israel, organizan foros para fortalecer vínculos y promueven el uso en Colombia de tecnologías desarrolladas allí, sobre todo en seguridad, agricultura y gestión del agua.
3. Por qué esto es un problema
Israel está siendo investigado por la Corte Internacional de Justicia por actos que podrían constituir genocidio en Gaza.
Desde octubre de 2023, se estima que más de 65.000 palestinos han sido asesinados. Algunas relatorías independientes plantean que la cifra real podría superar las 680.000 personas si se tienen en cuenta los efectos indirectos de la guerra, como hambre, sed y enfermedades.
Cerca de 1,9 millones de personas han sido desplazadas forzosamente. Hospitales, escuelas, mezquitas y campos de refugiados han sido bombardeados. El bloqueo impuesto ha provocado una hambruna masiva, y miles de niñas y niños han sido asesinados, mutilados o detenidos ilegalmente.
Mientras esto ocurre, empresas israelíes como Elbit Systems y Rafael Advanced Defense Systems, fabricantes de armas y sistemas de espionaje, siguen vendiendo tecnología a Colombia. Muchas de las compañías que compran o representan estos productos están afiliadas a la ANDI.
Esto significa que parte del dinero colombiano termina alimentando la economía de un Estado que comete crímenes atroces contra un pueblo indefenso.
4. Qué podemos hacer desde Colombia
A veces sentimos que estas decisiones están lejos, en manos de gobiernos y grandes corporaciones. Pero los tratados y los negocios no funcionan sin consumo, sin legitimidad social y sin presión ciudadana. Desde aquí también podemos actuar.
Informarnos y hablar del tema es fundamental para romper el silencio. Podemos apoyar el boicot a empresas que mantengan vínculos con Israel o con la ocupación palestina. Es necesario exigir al Estado colombiano que revise el TLC con Israel y suspenda compras de armamento o tecnología que financien la guerra. También podemos unirnos a protestas y a campañas internacionales como el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), que busca aislar económica y políticamente al régimen israelí, como ocurrió con el apartheid sudafricano.
5. No es un tema lejano: es una responsabilidad colectiva
Cuando una empresa colombiana compra tecnología israelí, no está haciendo un acto neutro. Está contribuyendo a fortalecer un sistema que bombardea a civiles, viola derechos humanos y perpetúa el apartheid.
La ANDI representa a grandes empresarios, pero nosotras y nosotros representamos a la ciudadanía, la dignidad y la vida. Cada voz cuenta, cada acto suma. Así como en otras épocas los pueblos del mundo se unieron contra el apartheid en Sudáfrica, hoy también podemos unirnos para exigir el fin del genocidio en Gaza y una Palestina libre.
No miremos hacia otro lado. Informa, actúa, protesta. La historia también se escribe con nuestras decisiones.
Por Justicia & Dignidad / Periodismo independiente e investigativo

