Dicen que en Colombia hay niños y niñas que se esfuman.
Pero no es magia.
No es que el viento se los lleve ni que la tierra se los trague.
Es la guerra que los roba.
Es la trata que los vende.
Es el Estado que los olvida.
En 2024, la Defensoría del Pueblo contó 463 reclutamientos forzados: 325 en el Cauca, 21 en Putumayo, 20 en el Valle, 15 en Antioquia, 14 en Huila. Y desde 2016, más de 800 denuncias por desaparición forzada de menores. El Catatumbo es mapa de esta herida.
Y no basta con la guerra. También la trata extiende sus garras: entre 2020 y 2023 hubo 709 casos documentados, con un aumento brutal del 400 % en adolescentes. Los más pobres, los desplazados, los migrantes, los más solos, son los más vendidos. Carne para explotación sexual, sudor para trabajos forzados, cuerpos para tráfico de órganos.
El color de la piel también pesa: 230 de los niños reclutados eran indígenas, 30 afrocolombianos. El racismo histórico sigue escogiendo quién muere primero, quién desaparece primero, quién no importa.
Las madres sabemos que la institucionalidad no protege: los mecanismos de búsqueda son rompecabezas con piezas faltantes; las medidas cautelares se quedan en papel mojado; y los menores entregados al ICBF regresan con moretones, con estigmas, con miedo. Algunos, incluso, regresan al grupo armado o mueren en combate.
Este país, que presume de democracia, ha fracasado como civilización. Porque una nación que permite que sus niños desaparezcan, que sean usados como soldados, mercancía o desecho, ya no es una nación: es una fosa abierta.
Por eso decimos: no venimos a pedir compasión. Venimos a exigir justicia.
Exigimos que:
Se prevenga y se sancione el reclutamiento y la trata.
Se activen de verdad los mecanismos de búsqueda urgente.
Se proteja de manera diferenciada a niñas, adolescentes, comunidades indígenas y afrodescendientes.
Se termine la impunidad que alimenta este infierno.
Hoy, en este 30 de agosto, no venimos a llorar. Venimos a gritar.
Por cada niño robado, por cada niña desaparecida, por cada familia rota.
Hasta que no falte ninguno.
Hasta que no sobre el dolor.
Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz

