Manos Rojas: niños reclutados en el Cauca

Hoy, 12 de febrero, Día Internacional de las Manos Rojas, no hablamos en abstracto.

Hoy ponemos nombres.

Estamos buscando a niños y niñas del Cauca que desaparecieron en medio de la guerra, del control armado y de la indiferencia institucional. No son cifras: son historias interrumpidas.

Jefri Mejía Solarte, de 15 años, desapareció el 9 de febrero de 2026 en zona rural del corregimiento San Joaquín, municipio de El Tambo, Cauca. Salió al campo. Nunca regresó. Desde entonces, su familia no tiene información sobre su paradero. Su desaparición ocurrió en un contexto de violencia y alto riesgo de reclutamiento forzado, pero no se activó oportunamente ningún Mecanismo de Búsqueda Urgente.

En Buenos Aires, Cauca, desapareció Xamara Solarte, niña y estudiante, reclutada directamente desde el entorno escolar. Fue vista por última vez en su colegio. Nunca volvió a casa. Su caso revela una verdad incómoda y dolorosa: los colegios en Colombia no son espacios seguros para la niñez. La guerra también entra a las aulas, recluta en silencio y se lleva a las niñas sin dejar rastro.

En Santander de Quilichao, tres adolescentes desaparecieron en un contexto de control territorial armado. Entre ellos está Brayam Steven Balanta Lasso, de 15 años, promesa del fútbol, reconocido por su talento, su disciplina y su sueño de llegar lejos con un balón. Era buen estudiante, buen hijo y excelente deportista. Salió un día y jamás regresó a su casa. Su desaparición no se explica desde la lógica de la vida, solo desde la lógica de la guerra.

A la fecha, ninguno de estos niños y niñas ha sido encontrado. Las búsquedas no avanzan. Las respuestas no llegan. El silencio institucional pesa tanto como la ausencia.

Estos casos se suman a una realidad devastadora: entre 2017 y 2025, al menos 2.949 niños, niñas y adolescentes fueron reclutados forzadamente en Colombia, y solo en el Cauca existen 709 investigaciones activas por este delito. Las cifras crecen. Los niños desaparecen.

Hoy, en el Día de las Manos Rojas, denunciamos que los estamos buscando y que el Estado no está llegando a tiempo.

Hacemos un llamado urgente a que nos duelan nuestros niños y niñas en la guerra, a que su desaparición no se normalice, a que sus nombres no se borren.

Las manos rojas son para decirlo claro:

la niñez no se recluta, no se desaparece y no se abandona.

Los queremos vivos.

 

Por Justicia & Dignidad / Periodismo independiente e investigativo