Catatumbo: la niña Bari que la guerra arrancó

En el Catatumbo, el miedo no es nuevo. Pero para el pueblo Bari, el dolor vuelve una y otra vez con los mismos rostros: los de sus hijos arrebatados. El pasado 8 de junio, en Tibú, dos hombres se llevaron a una niña Bari de 12 años. Desde entonces, nada se sabe de ella. Frente a este nuevo atropello, las autoridades tradicionales Bari emitieron un comunicado público, esperando que, al menos esta vez, alguna autoridad en Colombia escuche su llamado y actúe.

Los grupos armados que operan en la región han hecho del reclutamiento forzado su rutina. En sus comunicados, los líderes Bari denuncian lo que el Estado calla: los niños indígenas son hoy la carne de cañón de una guerra que no les pertenece. Las montañas que sus abuelos protegieron ahora son campos de cacería para quienes necesitan más fusiles y menos voces.

Mientras el gobierno firma acuerdos en Bogotá, en los resguardos Motilón Bari y Catalaura las familias rezan para que sus hijos regresen. Exigen al Estado cumplir su deber, proteger sus derechos, frenar el reclutamiento, detener el despojo. “No se puede hablar de paz mientras nos arrancan los hijos”, dicen.

La guerra en el Catatumbo sigue llevándose su herencia, su lengua, su futuro. Y cada niño que no regresa, es un pedazo de pueblo que también desaparece.

Por Prensa Justicia & Dignidad

¿Avanza el viejo plan sionista sobre la Patagonia? La peligrosa alianza entre Milei e Israel que reaviva temores geopolíticos

La fotografía dio la vuelta al mundo. Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, fue captado revisando un pequeño mapa de Sudamérica donde se distinguían claramente Argentina y Chile. No hubo discursos ni declaraciones oficiales. Solo el gesto de observar, en privado, un territorio lejano. Pero en América Latina la imagen activó viejos temores. No era un simple papel: era el viejo fantasma del Plan Andinia.

Mientras Israel atraviesa uno de los momentos más tensos de su historia, con guerra abierta contra Irán y crecientes condenas por la masacre en Gaza, el gobierno de Javier Milei avanza hacia un alineamiento total con Tel Aviv. Este giro reactiva un debate silenciado durante décadas: la Patagonia como territorio estratégico para intereses israelíes.

En junio de 2025, durante su visita a Israel, Milei selló acuerdos inéditos. Trasladará la embajada argentina a Jerusalén, desafiando las resoluciones de Naciones Unidas. Además, firmó pactos de cooperación militar, tecnológica y de inteligencia con Netanyahu, profundizando una alianza que va mucho más allá de la diplomacia.

El trasfondo es aún más inquietante: la reactivación de una vieja hipótesis geopolítica que nunca fue descartada del todo: el Plan Andinia.

Este plan surgió en el siglo XX como un proyecto alternativo del movimiento sionista para fundar un Estado judío fuera de Medio Oriente. La Patagonia, compartida por Argentina y Chile, destacaba por su baja densidad poblacional, sus recursos de agua, gas y minerales, y su lejanía de los conflictos globales.

Aunque Israel se consolidó en Palestina en 1948, sectores nacionalistas sudamericanos sostienen que la Patagonia siguió en la mira como eventual «plan B» ante un eventual colapso en Medio Oriente. Israel siempre negó esta posibilidad, pero múltiples movimientos económicos, migratorios y estratégicos mantienen viva la sospecha.

Durante las últimas décadas, los hechos alimentan la alarma. La empresa estatal israelí Mekorot gestiona sistemas de agua en el sur argentino, controlando recursos críticos. Empresarios como el judeo-británico Joe Lewis poseen más de 14.000 hectáreas en Lago Escondido, con reservas de agua dulce, corredores estratégicos y hasta un aeropuerto privado. Miles de ex soldados israelíes llegan cada año como mochileros tras cumplir su servicio militar; algunos informes indican que realizan relevamientos de terreno. Los incendios forestales recurrentes han facilitado la compra de tierras estratégicas a precios irrisorios.

Mientras tanto, el Estado argentino ha debilitado su control territorial. Las Fuerzas Armadas, tras años de privatizaciones y recortes, hoy tienen una capacidad operativa muy limitada. Argentina prácticamente no puede defender efectivamente sus propios recursos estratégicos en el sur.

En paralelo, avanza el control económico y mediático. Destaca Eduardo Elsztain, tesorero del Congreso Judío Mundial, uno de los mayores terratenientes de Argentina, con fuerte influencia sobre la Agencia Nacional de Bienes del Estado. Los medios de comunicación, bajo presión o autocensura, evitan el debate o lo reducen al terreno de la conspiración, desinformando a la población.

Argentina alberga la comunidad judía más numerosa de América Latina, con alrededor de 180.000 personas. Aunque su historia es diversa y no puede reducirse a una sola posición política, existen dentro de ella sectores fuertemente alineados con el sionismo internacional.

En este contexto crítico, Milei ha cometido un acto de enorme irresponsabilidad política e institucional. Firmó un acuerdo militar con Israel justo en las vísperas del ataque de Netanyahu a Irán. La pregunta es inevitable: ¿Milei sabía de antemano que ese ataque ocurriría e involucró a Argentina sin aprobación parlamentaria? ¿O actuó sin medir las consecuencias? En ambos escenarios, alineó a Argentina en una guerra armada por el imperialismo contra los pueblos del mundo.

Ya no se trata de teorías. Los hechos muestran un proceso real de penetración económica, militar y territorial israelí sobre la Patagonia, bajo el amparo de un Estado argentino debilitado y cómplice. Este modelo no sólo amenaza la soberanía argentina, sino la estabilidad de toda América Latina.

El sionismo ha demostrado, en distintos puntos del planeta, su capacidad para impulsar guerras, desplazamientos forzados, saqueo de recursos y despojo territorial. La Patagonia podría ser el próximo escenario de esa maquinaria global de expropiación y violencia. El viejo Plan Andinia, otrora una sospecha, hoy es un escenario geopolítico que América Latina no puede seguir ignorando.

Por Prensa Justicia & Dignidad

Tarazona presidenta: la campaña que comenzó en la clínica

Miguel Uribe Turbay grabó un video premonitorio días antes de que el presidente Gustavo Petro firmara el decreto de la consulta popular. En el video, ya con tono de candidato, se pronuncia sobre el futuro del país. Lo sorprendente no fue su contenido, sino el momento en que fue publicado: exactamente cuando Petro firmó el decreto.

¿Coincidencia? ¿Estrategia? ¿Un libreto cuidadosamente ejecutado?

Mientras se decía que el senador luchaba por su vida en la Clínica Santa Fe, su equipo subía el video a redes como quien pone en marcha la segunda etapa de una campaña. En lugar de silencio, hubo discurso. En vez de discreción, hubo narrativa. El mensaje político se impuso sobre la gravedad médica. Sin pruebas de montaje, el relato funciona. Y lo hace muy bien.

Desde entonces, la Clínica Santa Fe dejó de ser un lugar de atención médica para convertirse en la nueva sede de campaña. Micrófonos, partes médicos convertidos en proclamas, fotos, rosarios, y cadenas de oración: una atmósfera cuidadosamente administrada por Claudia Tarazona, esposa del senador y figura clave en sus campañas anteriores, quien asumió la vocería política desde el primer minuto.

Tarazona no improvisa. Ha coordinado las comunicaciones en las dos campañas que Miguel Uribe ha ganado. Conoce los tiempos, los mensajes, los medios. Y toma decisiones. En cuestión de días, ha pasado de ser la esposa en duelo a ser la figura visible de una maquinaria que no piensa detenerse. Tanto así que ya en los círculos uribistas algunos se atreven a decir en voz baja:

“Tarazona presidenta”.

La estrategia tiene nombre propio: Lester Toledo. Venezolano, exiliado, artífice de la victoria de Nayib Bukele en El Salvador y asesor de María Corina Machado. Toledo aterrizó en la campaña de Uribe Turbay desde 2024. En 2025 ha estado en Bogotá entre cámaras, ambulancias y redes, afinando cada palabra publicada en la cuenta oficial del senador (385 mil seguidores) y acompañando a Claudia Tarazona en sus intervenciones desde la Fundación Santa Fe.

Toledo no solo asesora. Orquesta. Dirige. Moldea. Sabe cómo transformar la crisis en narrativa y la narrativa en poder. Lo ha hecho antes. Está decidido a hacerlo de nuevo.

Pero hay un símbolo que inquieta: las botas y las insignias de los reservistas del ejército que Tarazona ha recibido en plena clínica, como una especie de ritual de iniciación. No se trata de un simple gesto. Son los mismos sectores que caminan al lado de Eduardo Zapateiro y han coqueteado públicamente con el golpismo. No lo dicen abiertamente, pero les hace agua la boca la idea de un poder militarizado y sin Petro.

Todo esto sucede ante los ojos de medios que cubren la escena con tono casi religioso, sin preguntas incómodas ni contexto crítico. La escenografía está montada. El libreto avanza. El uribismo no necesita experiencia, solo necesita cuerpo, cámara y consigna.

Si Miguel Uribe se recupera, lo sabremos pronto: será el candidato oficial, con una historia heroica y un mensaje de “segunda oportunidad”.

Si no se recupera, no se extrañen: Claudia Tarazona ya está lista para tomar la posta.

Una cosa es clara:

la obra está en marcha, y el título provisional es “Mano firme, corazón grande 2.0”.

Por Prensa Justicia & Dignidad

Mientras unos hacen campaña con sangre, otros reclutan niños

Miguel Uribe sigue en la Clínica Santa Fe. No sabemos con certeza su estado de salud. Pero ayer, 11 de junio —justo cuando el presidente firmó el decreto de la consulta popular— apareció en sus redes un video pregrabado, fechado desde el 7 de junio. «No a la consulta», dice. Como si antes del atentado ya supieran que iba a ocurrir. Como si el libreto estuviera escrito antes del disparo. Como si el atentado, más que tragedia, fuera parte de una estrategia milimétrica.

Y el país reaccionó como siempre lo hace cuando la víctima es de alcurnia: cadenas de oración, luto mediático, editoriales llorosos, la indignación organizada de las élites. La solidaridad automática de los de siempre.

Mientras tanto, hoy mismo, en las carreteras rurales del Huila, apareció otra postal de la Colombia real: el Bloque Central Isaias Pardo instaló vallas mostrando a cuatro niños —tres muchachos, una niña— camuflados, armados hasta los dientes, con las sonrisas congeladas de quienes fueron robados de la infancia. La guerra sigue reclutando niños mientras los noticieros miran para otro lado.

Porque aquí el sicario que intentó matar a Miguel Uribe tiene 14 años. Un niño. Pero en lugar de preguntarnos por qué lo empujaron a la guerra, el discurso es siempre el mismo: bajar la edad penal, castigar más temprano, encerrar más jóvenes. Educación, oportunidades, prevención: nada. Programas como Jóvenes en Paz los desmontan a escondidas. Mientras desmantelan el programa, no le pagan a sus trabajadores, orquestan una masacre laboral y abandonan forzosamente a cientos de jóvenes que, creyendo en la promesa de un futuro mejor, dejaron de estudiar y trabajar para poder participar en el programa. Hoy los tiran a la calle como basura, porque a este país y a este gobierno no les importan los niños ni los jóvenes. Todo fue una promesa, incluso escrita en el Plan Nacional de Desarrollo, y hoy la desechan sin pudor.

¿A dónde vuelven estos niños? A la delincuencia, a la guerra. Un país que no les da opciones, y unas políticas públicas que nunca se implementan.

Somos un país que llora según el apellido. Que arma escándalo según el estrato. Que ya se acostumbró a ver vallas con niños armados sin que le tiemble el alma.

Un país que hace rato dejó de proteger a sus hijos.

Un país fallido.

Por Prensa Justicia & Dignidad

No dejes de hablar de Palestina 🇵🇸

A veces la historia no da tregua. Golpea sin aviso, como las bombas que llueven en Gaza mientras el mundo duerme o mira hacia otro lado. A veces la historia nos pregunta, sin misericordia, qué hacemos mientras allá los niños nacen entre ruinas y los hospitales se convierten en cementerios.

Por estos días, las carreteras del norte de África se han vuelto ríos humanos. Desde Túnez partió el convoy Al Sumud —la firmeza, la resiliencia— cargado de alimentos, medicinas y esperanza. Miles de personas solidarias del Magreb —de Argelia, Marruecos, Libia, Mauritania y Túnez— caminan hombro a hombro. Entre ellos viajan médicos, periodistas, sindicalistas, abogados, jóvenes activistas. Llevan la voz de los pueblos y el peso de las conciencias que no aceptan el genocidio en silencio.

Partieron el 9 de junio. Avanzan por Túnez, atraviesan Libia —con sus milicias y sus rutas impredecibles—, cruzan hacia Egipto, con la esperanza clavada en la frontera cerrada de Rafah, sellada desde que Israel tomó su control directo en mayo de 2024. Su meta es clara: romper el asedio medieval impuesto sobre Gaza y presionar a Egipto para que abra el corredor humanitario, permita el ingreso de suministros vitales y facilite las evacuaciones urgentes.

Mientras las bombas siguen cayendo, los datos estremecen:

El 100% de los habitantes de Gaza —2.3 millones de personas— enfrenta hambre extrema.

244.000 personas están en fase de «catástrofe», según la ONU.

Más de 54.880 muertos desde octubre de 2023, víctimas de los bombardeos israelíes con armas suministradas por EE.UU.

Desde el 2 de marzo de 2025, Israel ha sellado completamente el acceso a Gaza, cortando el ingreso de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria.

En el mar, el barco Madleen, de la Freedom Flotilla, intentó atravesar el bloqueo. Transportaba apenas arroz y leche para bebés. Fue secuestrado en aguas internacionales por buques israelíes, que capturaron a los 12 activistas a bordo, incluida Greta Thunberg, mostrando al mundo que ni la legalidad marítima ni la decencia humanitaria detienen la brutalidad sionista.

Ahora, por tierra, mar y aire, las manos se siguen alzando. Las voces siguen gritando.

📢 Llamamos a periodistas, activistas, pueblos y comunidades a unirse o respaldar esta marcha.

Por tierra, por mar y por aire, se levantan cuerpos, manos, voluntades.

La historia no nos preguntará qué pensamos, sino qué hicimos.

Porque Gaza no es sólo Gaza. Es el espejo donde se refleja nuestra dignidad o nuestra cobardía. Donde las ambulancias son tumbas rodantes. Donde los hospitales se convierten en fosas. Donde los niños duermen abrazados a la muerte.

La solidaridad es concreta:

7.000 voluntarios se han inscrito en el convoy, respaldados por organizaciones tunecinas como la Unión General de Trabajo y la Liga de Derechos Humanos.

La iniciativa Sumud coordina acciones con la Marcha Global a Gaza y la Freedom Flotilla, creando un frente común de resistencia civil internacional.

«Hablamos directamente a Gaza: ‘No están solos. Compartimos su dolor’», dice el argelino Yahia Sarri, organizador del convoy.

Hoy el pueblo marcha mientras los gobiernos negocian en despachos fríos. La historia no será clemente con los que callaron.

Si tú también quieres sumarte:

Organiza o participa en plantones, vigilias, marchas en tu ciudad o región.

Difunde en redes con los hashtags:

#PalestinaLibre #PalestinaResiste #GenocidioEnPalestina #SumudConvoy #RafahAbiertaYA #RomperElBloqueo

Sigue las rutas y apoya las iniciativas:

🔗 Más información: marchtogaza.net

Por tierra 👉 @globalmarchtogaza

Por mar 👉 @freedomflotilla

Por dignidad, por justicia, por Gaza.

#BreakingTheSiege #FreePalestine #RupturaConIsrael #SumudToGaza #GlobalMarchToGaza #FreedomFlotilla

 

Porque hay veces en que callar es traicionar.

No dejes de hablar de Palestina. 🇵🇸❤🖤💚

Golpes de Estado, uribismo, narcotráfico y otros demonios: el plan que acecha a Colombia

«Los bombazos no los recibe la oligarquía en Bogotá, ni los banqueros en sus clubes de la 82. Los bombazos los reciben los pobres en el suroccidente: el campesino de Timbiquí, el patrullero de Villa Rica, el tendero de El Bordo, la madre cabeza de hogar en Corinto. Ellos pagan el precio de la guerra que otros deciden desde sus escritorios.»

Un plan criminal en marcha

Colombia atraviesa hoy un momento de extrema gravedad institucional. El país enfrenta un plan de desestabilización articulado entre las élites ultraderechistas, sectores de poder militar, disidencias armadas, mafias del narcotráfico y operadores políticos locales e internacionales.

La convocatoria del presidente Gustavo Petro a una consulta popular para defender los derechos laborales de los trabajadores fue el punto de quiebre que activó una ofensiva que llevaba meses en preparación. Las élites tradicionales, desplazadas del manejo directo del Estado, han activado lo que fuentes de inteligencia ya denominan el Golpe Blando 2025 que ya no es tan blando.

Cronología del plan desestabilizador

El 6 de junio de 2025, el presidente Petro convoca por decreto la consulta popular. Las élites reaccionan con furia.

El 7 de junio de 2025 ocurre el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay en Bogotá. El hecho es rápidamente utilizado como herramienta de victimización y discurso de odio contra el gobierno.

El 9 de junio de 2025, Vicky Dávila denuncia presuntos atentados contra Uribe, Cabal y ella misma, atribuidos a las disidencias de las FARC. El Centro Democrático amplifica la narrativa.

El 10 de junio de 2025, Efraín Cepeda, presidente del Senado, llama públicamente a las Fuerzas Armadas a desconocer el orden constitucional.

Ese mismo 10 de junio se ejecuta una operación armada sincronizada en el suroccidente del país, atribuida a las disidencias de las FARC – Línea Mordisco, con atentados en 14 municipios del Valle y Cauca. La violencia selectiva incluyó explosiones en CAIs, estaciones de policía, peajes, edificios administrativos y homicidios de policías y civiles. Se reportan al menos siete muertos y 28 heridos. Municipios afectados: Palmira, Buenaventura, El Bordo, Corinto, Timbiquí, Toribío, Jamundí, Caloto, Meléndez (Cali), Manuela Beltrán (Cali), Morales, Buenos Aires (Cauca), Villa Rica, Los Mangos.

¿Quiénes están detrás?

La nueva junta del narcotráfico

Como ha revelado el propio presidente Petro, existe hoy en Colombia una organización criminal a la que denominan la Nueva Junta Directiva del Narcotráfico (NJDN). Este cuerpo operaría desde Dubái y estaría liderado por figuras como Julio Lozano (‘Patricia’) y alias ‘Chiquito Malo’, jefe del Clan del Golfo, con financiamiento, narcotráfico, y redes políticas y judiciales a su servicio.

Este grupo aliado con las disidencias de las FARC – Línea Mordisco, bajo Iván Mordisco – sería el financista y articulador de estos atentados, incluidos el plan para asesinar al presidente Petro y el ataque contra Miguel Uribe Turbay.

El vínculo con la política

Este entramado criminal no solo persigue ganancias ilícitas; tiene una estrategia política:

– Financiar manipulaciones del terror para deslegitimar la consulta popular.

– Apoyar sectores uribistas y alineados con un discurso de odio y caos.

– Preparar el terreno para una ofensiva de «mano dura» en 2026, que reinstale sus intereses económicos y judiciales.

Este grupo estaría vinculado directamente con el atentado contra Miguel Uribe Turbay. Según el presidente Petro, “la mafia internacional del narcotráfico” y la NJDN podrían estar detrás del ataque al senador. La Fiscalía, además, investiga si detrás del menor autor material existió una red criminal organizada.

El objetivo final: golpe de estado 2025 o la retoma electoral del uribismo en 2026

El objetivo estratégico es claro: generar miedo, paralizar la movilización social, provocar el fracaso de la consulta popular y deslegitimar al presidente para allanar el camino hacia el regreso del proyecto político de extrema derecha en 2026. No se trata de simples atentados aislados. Es un plan articulado, financiado, con logística, propaganda y operadores políticos al más alto nivel.

Señor presidente: el tiempo es ahora

No nos deje en manos del uribismo.

No nos deje en manos del narcotráfico.

Las piezas del rompecabezas están sobre la mesa. Hay suficiente evidencia, hay suficiente sangre derramada de los humildes, hay suficiente riesgo sobre la democracia.

Es el momento de que el Estado actúe con toda la legitimidad que le otorga el mandato popular. Es hora de proteger la vida, la democracia y la soberanía.

¿Decretar la conmoción interior?

La gravedad de los hechos amerita que el Gobierno Nacional evalúe la activación de los mecanismos constitucionales de defensa de la democracia. El país no puede ser rehén de los intereses mafiosos y autoritarios.

La historia juzgará.

 

 

¿Mano firme, corazón grande 2.0 (2026 – 2030)?

Escena 1. Petro anuncia que convocará consulta popular por decreto

Titular: “Presidente Gustavo Petro dice que convocará por decreto consulta popular que el Congreso hundió” – El Tiempo, 6 de junio de 2025

Desde la Plaza de Bolívar, el presidente Gustavo Petro anunció que convocará por decreto una consulta popular para definir reformas sociales. La decisión se da luego de que el Congreso negara el trámite de la propuesta. El mandatario advirtió que quienes no respalden la medida dentro del gobierno deberán hacerse a un lado.

 

Escena 2. Atentado contra Miguel Uribe Turbay

Titular: “Atentado contra Miguel Uribe Turbay EN VIVO: senador del Centro Democrático recibió varios disparos en Bogotá” – El Tiempo, 7 de junio de 2025

Mientras realizaba un recorrido en el barrio Modelia, occidente de Bogotá, el senador Miguel Uribe Turbay fue atacado por un menor de 15 años armado, quien le disparó por la espalda. El senador fue trasladado en estado crítico a la Clínica Santa Fe. El hecho generó conmoción nacional.

 

Escena 3. Congreso suspende actividades

Titular: “El Senado suspendió su plenaria en señal de apoyo al senador Uribe Turbay” – El País, 10 de junio de 2025

El Senado de la República suspendió sus sesiones plenarias en solidaridad con el senador herido. Varios congresistas aprovecharon para viajar al exterior. Otros aprovecharon las cámaras para mostrar su indignación mientras revisaban sus cálculos electorales para 2026.

 

Escena 4. Vicky, Cabal y Uribe alertan sobre plan criminal

Titular: “Disidencias de las FARC ordenaron atentado contra Uribe y contra mí”: Vicky Dávila – Diario Las Américas, 9 de junio de 2025

La periodista Vicky Dávila denunció haber recibido información sobre un supuesto plan de las disidencias de las FARC para atentar contra ella, el expresidente Álvaro Uribe Vélez y la senadora María Fernanda Cabal. Las declaraciones fueron respaldadas por el propio Uribe y reproducidas por líderes del Centro Democrático, que hablan de una persecución sistemática contra la oposición.

 

Escena 5. Ola de atentados en el suroccidente del país

Titular: “Una serie de atentados de las disidencias de las FARC deja al menos siete muertos” – El País (España), 10 de junio de 2025

Titular: “Al menos cuatro muertos en una ola de explosiones en el suroccidente de Colombia” – AP News, 10 de junio de 2025

En menos de 72 horas se registraron explosiones y ataques armados en Jamundí, Cajibío, Morales y Buenaventura. Las disidencias del Estado Mayor Central de las FARC se atribuyeron los atentados. En Jamundí, un carro bomba fue detonado cerca de una estación de policía. En Cajibío, hombres armados lanzaron explosivos desde motocicletas. En Morales, atacaron con ráfagas de fusil a la fuerza pública. El saldo fue de al menos siete personas muertas, entre civiles y uniformados, además de más de 20 heridos.

 

Escena 6. Cali, epicentro de violencia y sede de la consulta

Titular: “Nueva explosión en Cali: crece tensión en el Valle del Cauca” – Caracol Radio, 10 de junio de 2025

Justo en Cali, donde el gobierno contempla convocar la consulta popular por decreto, se han concentrado varios de los más graves atentados. Las explosiones en Cali y el aumento de la militarización del sur del Valle han generado alarma. Algunos observadores señalan que este contexto podría disuadir a la población de acudir masivamente a las urnas. Pareciera que alguien no quiere que la gente vote.

 

Título de la obra: Mano firme, corazón grande 2.0 (2026 – 2030)

Señores de la ultraderecha: ya conocemos su libreto. No pasarán.

Del sueño de Alicia al conejo de Angélica: la hora gloriosa del trabajo por horas

En 2018, Alicia Arango, ministra de Trabajo del gobierno de Iván Duque y alfil insigne del uribismo, lanzó una idea que parecía una broma de mal gusto: que en Colombia se pudiera contratar por horas y pagar por esas mismas horas las prestaciones sociales. Una maravilla de “flexibilización laboral” que, según ella, nos haría más competitivos. Como quien dice: usted trabaja una hora, le pagan esa hora, y luego a rebuscarse lo que queda del día, porque el capitalismo también necesita que usted aprenda a “emprender”.

En ese momento, la propuesta generó resistencia. Y aunque esa figura ya existía en la ley, no había sido aplicada porque no contaba con la reglamentación necesaria. Es decir, el monstruo dormía. Pero tranquilos, que llegó Angélica Lozano a despertarlo.

Sí, la misma Angélica que hablaba de proteger derechos laborales y que ahora, desde la presidencia de la Comisión Cuarta del Senado, impulsa con entusiasmo una contra-reforma que termina por hacer realidad el sueño neoliberal que Alicia Arango no pudo concretar. Con la reglamentación que impulsa, el trabajador podrá, por fin, ser oficialmente contratado por una sola hora al día. ¡La hora gloriosa!

Porque no se trata solo de un tecnicismo. Esta reglamentación es el engranaje que faltaba para institucionalizar por completo una forma de vinculación laboral que la OIT y la OCDE han advertido —en todos los idiomas y formatos posibles— que genera precarización. Es decir: empleos inestables, ingresos insuficientes, evasión de derechos, fragmentación contractual, y por supuesto, un desfinanciamiento progresivo de los sistemas de seguridad social. ¿Y qué podría salir mal?

De hecho, esta modalidad está íntimamente relacionada con el aumento de la desigualdad y la discriminación, sobre todo hacia mujeres, jóvenes y migrantes. También se ha vinculado con un incremento en los problemas de salud física y mental de los trabajadores, debido a la imprevisibilidad de horarios, la inseguridad económica y la absoluta imposibilidad de planear una vida cotidiana. Pero eso son detalles, ¿no?

Lo irónico (o cínico, según se mire) es que se nos vende como “modernización” algo que en realidad es un retroceso. Porque sí, en otros países también hay contratación por horas, pero bajo regulaciones estrictas. La OCDE y la OIT recomiendan, por ejemplo, un número mínimo de horas garantizadas por semana o mes, protecciones colectivas, seguridad en la afiliación social y previsibilidad. En Colombia, en cambio, preferimos la libertad… la libertad empresarial, por supuesto.

Esta propuesta —que usted, senadora Angélica Lozano, y la mayoría de la Comisión Cuarta respaldan— no solo termina de abrir la puerta, sino que pone la alfombra roja. Se legaliza y normaliza un modelo donde el trabajador labora una hora al día y el resto del tiempo se queda con el silencio del celular, sin salario ni cobertura, pero con todas las obligaciones del sistema.

Y lo mejor: todo esto sin que se note demasiado. Porque se hace en nombre de la «modernización», mientras se desmantelan los derechos laborales por la puerta de atrás. Así, la reforma laboral de Petro fue frenada, pero esta contra-reforma sí va avanzando, con menos ruido y más eficacia.

En conclusión, lo que Alicia Arango soñó, Angélica Lozano lo está ejecutando. Lo que parecía un disparate de la derecha pura, lo está consolidando el centro ilustrado. Y así, Colombia avanza hacia el futuro… pero uno en el que la gente trabaja una hora, cotiza una hora, vive con media hora de comida y sueña con quince minutos de dignidad.

Por Prensa Justicia & Dignidad

¡Nos falta una, nos faltan todas!

En Colombia están desapareciendo niñas. Y nadie hace nada.

No es exageración. Es real: niñas de 13 a 16 años que salieron de casa y no volvieron. Tienen nombre, rostro, sueños, una madre que llora, una cama intacta esperando.

María Paula Artunduaga (13 años) — 25 de mayo. San Vicente del Caguán, Caquetá. Subió a un taxi con otra niña y un hombre. No volvió.

Zhaida Dayana Briñez (15 años) — 18 de mayo. Usme, Bogotá. Desapareció sin dejar rastro. Su nombre ni circuló.

Helen María Tejada (14 años) — 30 de mayo. Colegio Villa del Progreso, Usme. Salió con su bolso rosado. Nadie la ha vuelto a ver.

Horiannys Hernández (14 años, venezolana) — 31 de mayo. Fontibón, Bogotá. La vieron caminando por última vez.

Irlanda Méndez Daza (14 años) — 31 de mayo. Aguazul, Casanare. Iba rumbo a Villavicencio. Su madre busca sin descanso.

Isabella Usse (14 años) — 3 de junio. Buenos Aires, Medellín. Brackets, cicatriz en el labio. Se la tragó la ciudad.

Karen Valeria Quevedo (15 años) — 3 de junio. Cáqueza, Cundinamarca. Se bajó de una bodega. Y desapareció.

Nicole Guevara Cadena (16 años) — 5 de junio. Bucaramanga. Salió del colegio. Hay mensajes anónimos que dicen que no volverá.

María José Hernández (13 años) — 3 de junio. Cali. Por fortuna, ya apareció. Su caso recuerda que cada día cuenta.

Mientras las desapariciones crecen, el Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz grita. Y no lo escuchan.

El ICBF no es refugio. Muchas adolescentes huyen de sus centros por los tratos que reciben. Las Consejerías de Mujer y Derechos Humanos están desconectadas. La Fiscalía pierde denuncias o no actúa. Los mecanismos de búsqueda se activan tarde —o nunca.

Este país está dejando perder a sus niñas. Está fallando en su deber más básico: proteger la infancia.

Nos falta una. Nos faltan todas. Y no dejaremos de nombrarlas.

Si sabes algo, comunícate: movimientodemadresymujeres@gmail.com, +57 316 8860675

#NosFaltaUna

#NosFaltanTodas

#NiñezEnRiesgo

#ColombiaDespierta

#ICBFReformaYa

 

El sicario tenía 15 años

El siete de junio no fue un día distinto a los demás en Colombia. El sol pegaba duro en el sur, rajando techos y calentando las calles polvorientas donde la infancia juega con lo poco que tiene: piedras, balones desinflados y sueños rotos. Fue una tarde luminosa, sin lluvia, pero cargada de esa electricidad espesa que antecede al estruendo. Y estalló: atentaron contra la vida del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.

El país se sacudió. Las redes sociales ardieron. La derecha apuntó a la izquierda. La izquierda respondió que era una estrategia de la misma derecha, un autoatentado, un movimiento electoral vil. El nombre de la senadora María Fernanda Cabal salió a relucir, junto con las afirmaciones incendiarias que había hecho contra Uribe Turbay por los excesivos gastos de su campaña y sobre todo desde que el mismísimo Álvaro Uribe Vélez lo designó como cabeza de lista en las elecciones del Senado. Nadie hablaba con certezas. Todos hablaban con rabia.

Algunos sectores de izquierda fueron claros: rechazaron el atentado, pidieron garantías para todos los precandidatos. Fue un gesto sensato, necesario, pero insuficiente. Porque, en medio del griterío político, los más oportunistas hicieron lo de siempre: le echaron la culpa a Petro. Y mientras el senador herido se debatía entre la vida y la muerte, Vicky Dávila, sin rubor, encabezaba los gritos de “¡Fuera Petro!” frente a la clínica. Como si el odio necesitara testigos.

Sí hubo una alocución presidencial. Seria, institucional. El presidente expresó solidaridad con la familia Uribe Turbay, canceló su viaje a Francia y condenó el atentado. Pero no logró calmar el clima enrarecido. Sus palabras, aunque prudentes, no bastaron para enfriar un país incendiado por la sospecha.

Nadie —entre toda esa niebla de discursos, trinos y cámaras— habló del otro protagonista de este drama: un niño de quince años. Un menor de edad que disparó y huyó a pie. Que confesó que le pagaron por hacerlo. Que, según algunas fuentes, ahora está en riesgo de ser asesinado porque ya sabe demasiado.

El sicario era un niño. Y Colombia, otra vez, prefiere matarlo que protegerlo.

Sí, fue un menor de edad el que jaló el gatillo. Un sicario adolescente que confesó haber recibido dinero para hacer el trabajo. Lo hizo a pie, como quien va a la tienda por un encargo. Lo detuvieron corriendo, con el miedo tatuado en los ojos y el cuerpo liviano de quien apenas empieza a crecer. No era un monstruo. Era un niño usado como instrumento. Como lo son hoy cientos, miles, de menores que la guerra, la mafia y la política han reclutado y olvidado.

Colombia ha fallado como nación porque ha abandonado a su infancia. La ha dejado a merced de fusiles, pandillas, clanes y padrinos que los usan, los queman y los tiran. Más de 800 niños y adolescentes están al servicio de las redes del crimen, como soldados sin bandera, como huérfanos de patria.

Este atentado no es solamente un hecho político. Es un síntoma de la descomposición profunda que nos atraviesa. Es el retrato de una sociedad que ya no se inmuta porque un niño mate. Es la evidencia brutal de que estamos exterminando nuestro futuro sin pestañear.

Miguel Uribe Turbay salvó la vida. Pero el país sigue herido. Y el niño que disparó es la herida abierta que nadie quiere mirar.

Nos estamos disparando a nosotros mismos. Y lo más grave no es que el tiro duela. Es que ya no duele.

Por Sofía López, abogada y periodista de la Corporación Justicia e Dignidad del Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz.