Dejaron viendo un chispero a María Corina Machado

Durante meses, María Corina Machado fue presentada como el rostro exportable de la “libertad” venezolana: bien peinada, bien traducida, bien aplaudida. La pasearon por foros internacionales, la subieron al decorado del Nobel —ese teatro donde la paz suele aplaudirse antes de las guerras— y la envolvieron en un espectáculo de salvación democrática que pedía, sin sonrojo, invasión extranjera como método de liberación. Todo muy serio, muy solemne. Hasta que el poder real habló. Y la dejó viendo un chispero.

El mensaje vino de Donald Trump. No hubo mención, ni llamada, ni palmada en la espalda. Trump fue explícito: no ha hablado con Machado y ella no lidera porque “no tiene el apoyo de todos”. En una frase, Washington resolvió que la figura cuidadosamente inflada no servía para gobernar. El show terminó. Se apagaron las luces. El Nobel, al parecer, no gobierna.

Queda la pregunta —maliciosa, inevitable— de si Trump nunca superó que el Premio Nobel de la Paz (o de la guerra, como mejor debería llamarse) se lo dieran a Machado. ¿Fue ese el desquite? ¿Dejarla subir al escenario para luego recordarle que los premios no mandan y que el poder no se entrega con diplomas sino con acuerdos?

Mientras Machado pedía intervención militar en nombre de la libertad —esa libertad que siempre llega en bombardero— Trump anunciaba otra cosa: Estados Unidos administrará Venezuela, llevará petroleras estadounidenses, controlará el petróleo y definirá la transición. No habló de democracia ni de elecciones. Habló de administración, de control y de fuerza. Venezuela, en su relato, dejó de ser país y pasó a ser inventario.

Entonces apareció el nombre verdadero del poder. Trump confirmó conversaciones previas entre su secretario de Estado, Marco Rubio, y la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Según él, ella habría dicho: “haremos lo que necesiten”. No fue diplomacia. Fue subordinación con modales. Trump incluso sostuvo que, al haber sido electa vicepresidenta bajo el mandato de Nicolás Maduro, es ahora quien gobierna. La transición, en su voz, no nace del voto ni del consenso interno, sino del aval de Washington.

Ahí se cayó la máscara. La transición no era con la oposición “democrática”, ni con el rostro pulido para Europa. Era sin Maduro, pero con el chavismo en el poder. Una salida pactada desde adentro, con petróleo de por medio y continuidad institucional garantizada. Exactamente lo que meses atrás se rumoreó: una negociación de Delcy Rodríguez y su hermano Jorge para una transición sin Maduro, pero sin ruptura del régimen. Cambiar el conductor, no el vehículo.

María Corina Machado fue útil mientras sirvió para legitimar el discurso de invasión, pedir sanciones y aplaudir la fuerza extranjera como redención. Cuando llegó la hora de decidir quién manda, la apartaron sin ceremonia. El Nobel fue escenografía. La presidencia, otra cosa.

Y surge otra pregunta incómoda, ahora del otro lado de la frontera: ¿la derecha colombiana, tan entusiasta de los bombardeos ajenos, pedirá ahora que derroquen a la “chavista” Delcy Rodríguez? ¿Se atreverá a ir en contra de la decisión de Trump o, como siempre, ajustará el discurso para aplaudir lo que venga de Washington?

Al final, lo de Maduro no fue derrota militar ni caída popular: fue traición. Una salida negociada, acordada con antelación, donde unos entregaron y otros administran. Y Trump lo dijo sin pudor, como quien dicta un editorial definitivo: “Nuestros adversarios están notificados de que Estados Unidos puede imponer su voluntad en cualquier lugar”.

Así terminó el espectáculo. Machado quedó mirando el chispero. Delcy gobierna. Estados Unidos manda. Y Venezuela paga el precio de una transición hecha sin pueblo, sin soberanía y con petróleo como garantía.

#DonaldTrump #EEUU #Venezuela

Por Justicia & Dignidad – Periodismo independiente e investigativo

La declaratoria de invasión de Donald Trump en Venezuela

Las guerras del siglo XXI ya no siempre empiezan con un misil. A veces comienzan con una frase dicha frente a micrófonos. Donald Trump habló y convirtió la retórica en doctrina: Estados Unidos puede imponer su voluntad “en cualquier lugar”. No fue un exceso verbal. Fue una declaratoria de invasión.

Trump afirmó que Estados Unidos “administrará” Venezuela porque, según él, “no hay quien tome el poder”. Dijo que Washington no puede retirarse, que gobernará “de manera apropiada y profesional” mientras se define una transición. En su relato, Venezuela dejó de ser un país soberano para convertirse en un territorio tutelado.

Confirmó que hubo conversaciones previas entre su secretario de Estado, Marco Rubio, y la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Según Trump, ella habría dicho: “haremos lo que necesiten”. No describió diplomacia, describió subordinación. Fue más lejos: sostuvo que, al haber sido electa vicepresidenta bajo el mandato de Nicolás Maduro, es ahora quien gobierna. La transición, en su voz, no nace del voto ni del consenso interno, sino del aval de Washington.

También negó haber hablado con María Corina Machado y la descartó como liderazgo porque “no tiene el apoyo de todos”. En una frase, Estados Unidos decidió quién sí y quién no puede encabezar el país. La soberanía quedó reducida a una opinión externa.

Luego vino el petróleo. Trump lo dijo sin rodeos: Estados Unidos llevará a sus petroleras a Venezuela y administrará el crudo. No habló de cooperación ni de acuerdos multilaterales, habló de control directo. Las empresas estadounidenses, dijo, entrarán para “reconstruir” la industria energética mientras su gobierno administra los recursos estratégicos. El petróleo dejó de ser riqueza nacional para convertirse en garantía de ocupación: razón suficiente para quedarse, gobernar y mandar.

El mensaje no se detuvo en Caracas. Trump lanzó una amenaza directa al presidente de Colombia, Gustavo Petro: “tendrá que cuidar su trasero”. No es metáfora diplomática; es lenguaje de intimidación. América Latina entera quedó advertida.

La frase que lo resume todo fue dicha sin pudor: “Nuestros adversarios están notificados de que Estados Unidos puede imponer su voluntad en cualquier lugar”. Con esas palabras, Trump enterró el derecho internacional, borró la autodeterminación de los pueblos y declaró que la fuerza sustituye a la ley.

Así se anuncia hoy una invasión: con petróleo, micrófonos y soberbia. No necesita cascos azules ni resoluciones de la ONU. Basta un presidente diciendo que puede gobernar donde quiera. Y cuando eso ocurre, no solo invade a Venezuela: pone al mundo entero bajo amenaza.

 

Por Justicia & Dignidad / Periodismo independiente e investigativo

Movilización urgente contra la guerra en Venezuela

Este sábado 3 de enero, a la 1:00 p. m., en el Parque Lafayette, frente a la Casa Blanca, el pueblo estadounidense que no está de acuerdo con Donald Trump ni con la guerra sale a las calles para rechazar los bombardeos y cualquier intento de invasión a Venezuela.

La protesta denuncia la violencia imperial, el uso de la guerra como herramienta política y la agresión a un país soberano. El mensaje es claro: no en nuestro nombre, no a la guerra, sí a la paz y al respeto de los pueblos.

214 Lideresas Asesinadas en Colombia: Entre la Indiferencia Estatal y la Impunidad

No son solo cifras, son vidas que defendían derechos

Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 hasta el 7 de marzo de 2025, 214 lideresas sociales han sido asesinadas en Colombia. Defendían la tierra, la justicia y los derechos humanos, pero el Estado las dejó solas, como siempre. Mientras el país acumula feminicidios políticos, la Unidad Nacional de Protección (UNP) sigue brillando por su corrupción e incompetencia, dejando a las lideresas expuestas a la violencia, con medidas que parecen sacadas de un mal chiste.

Porque, claro, ¿qué mejor protección que un botón de pánico o un celular cuando los sicarios llegan en moto? Y si por alguna razón a la UNP se le ocurre entregar un chaleco antibalas, pues la lideresa ni siquiera puede usarlo, porque ponerse un chaleco en zonas de alto riesgo es básicamente marcarse con un letrero de “aquí estoy, mátenme”.

Pero la desidia no termina ahí. Los analistas de la UNP, expertos en nada, evalúan el riesgo de las lideresas desde una oficina con aire acondicionado y deciden, con su increíble conocimiento en seguridad, que el peligro no es “tan alto”. Mientras tanto, los grupos armados siguen haciendo lo suyo: callar a las mujeres que defienden la vida.

Y aunque existan fallos judiciales que obligan a la UNP a garantizar medidas de protección adecuadas, les importa un carajo cumplirlos. De hecho, su director acumula más de 400 desacatos y no pasa absolutamente nada. Porque en Colombia, si eres una lideresa en riesgo, estás condenada a la suerte o a la muerte.

20 de marzo: Dianys Valderrama Tuberquia, asesinada en su hogar

En Carepa, Antioquia, Dianys Valderrama Tuberquia, una reconocida lideresa comunitaria, fue asesinada dentro de su propia casa con 13 puñaladas. No hubo robo ni signos de ingreso forzado. Las autoridades apuntan a un menor de 14 años, pero la pregunta sigue en el aire: ¿fue un crimen aislado o hay intereses detrás?

16 de marzo: Diandra Natalia Zamora Henao, líder indígena asesinada en Guaviare

Diandra Natalia Zamora Henao, coordinadora de Mujer y Familia de la Asociación de Autoridades Indígenas ASATRIMIG, fue asesinada en Miraflores, Guaviare. No hay detenidos, no hay culpables, no hay respuestas.

14 de marzo: Leidy Hoyos, docente asesinada en un asalto

La profesora Leidy Hoyos fue asesinada junto a su esposo en el sur del Cauca, en medio de un robo. Los delincuentes les quitaron la vida por una motocicleta, dejando a su hija de seis años sin padres.

3 de marzo: Ana Elcy Arteaga Camilo, asesinada en Cauca

La presidenta de la Junta de Acción Comunal de la vereda Pan de Azúcar, Ana Elcy Arteaga Camilo, fue interceptada por sicarios en la vía Panamericana y asesinada mientras iba a recoger a su nieta. Era una lideresa campesina, trabajadora incansable por su comunidad. ¿Medidas de protección? Ninguna.

27 de febrero: Lucero Velásquez, asesinada en su finca en Caldas

Un hombre armado ingresó a la finca de Lucero Velásquez, dirigente comunal, y le disparó. Su esposo e hijo quedaron heridos. Otro crimen en total impunidad.

CERREM Mujeres: una burla para las lideresas

El Comité de Evaluación de Riesgo y Recomendación de Medidas (CERREM) Mujeres debería garantizar protección con un enfoque diferencial. Pero en la práctica, es un trámite burocrático inútil que, en lugar de salvar vidas, las deja aún más vulnerables.

El gobierno repite su misma estrategia absurda: celulares y botones de pánico para mujeres que deben andar solas por trochas y caminos rurales. ¿Protección real? Ninguna.

Porque cuando los sicarios llegan, la lideresa puede llamar al número de emergencia y esperar sentada mientras la policía aparece… si es que aparece. Y cuando la UNP entrega chalecos antibalas, lo hace sin pensar que una mujer con un chaleco antibalas en una zona de conflicto es blanco fácil.

El silencio del gobierno y la impunidad total

Las lideresas están muriendo, el conflicto armado se agudiza y el gobierno sigue mirando para otro lado. Mientras tanto, la UNP sigue acumulando desacatos judiciales, sin consecuencias para su director, y dejando a cientos de mujeres en peligro.

Si la protección en zonas de alto riesgo se tomara en serio, muchas lideresas estarían vivas hoy. Pero en Colombia, defender la vida sigue siendo una sentencia de muerte.

Por: Sofía López Mera , abogada, periodista,  defensora de derechos humanos de la Corporación Justicia y Dignidad y del Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz.

 

Catatumbo: Entre el narcotráfico y la violencia, el absurdo de una guerra revolucionaria financiada por cocaína

Créditos de la imagen: insightcrime.org/

La guerra a muerte entre las organizaciones criminales por guerrilleras en el Catatumbo evidencia la historia de una región controlada militarmente por grupos armados, tanto legales como ilegales, con fines de narcotráfico. Desde 1931, cuando la Gulf Oil Company inició la explotación petrolera, el Catatumbo ha estado marcado por la violencia, la resistencia indígena Barí, y la colonización impulsada por intereses económicos.

A partir de los años ochenta, el territorio se convirtió en escenario de confrontación entre guerrillas como el ELN, EPL y FARC-EP. La llegada de las AUC en 1999, con apoyo del Ejército, desató un aumento drástico en los homicidios y consolidó un corredor estratégico para el narcotráfico. En 2002, Carlos Castaño afirmó que el 70% de los ingresos paramilitares provenían del Catatumbo, mientras la población sufría necesidades básicas insatisfechas, precaria educación y ausencia de servicios esenciales.

La crisis económica, junto con la disminución de la actividad petrolera y la limitada presencia estatal, impulsó la expansión de cultivos ilícitos como la coca, especialmente en municipios como Tibú y El Tarra.

El paro campesino de 2013 marcó un punto de inflexión en la región, con miles de campesinos organizados a través de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), quienes exigieron al Gobierno mejores condiciones de vida, acceso a servicios básicos y el cese de la erradicación forzada de cultivos de coca. Tras semanas de movilizaciones y enfrentamientos, se alcanzaron acuerdos sustanciales como la suspensión de fumigaciones aéreas, el cese de la erradicación manual y el compromiso de implementar programas alternativos para los campesinos.

Sin embargo, el cumplimiento de estos acuerdos ha sido limitado. Aunque la producción de coca se disparó, alcanzando más de 11,000 hectáreas en 2015, los compromisos estatales en infraestructura, educación, y desarrollo rural quedaron rezagados. Esto perpetuó la dependencia de los cultivos ilícitos como única fuente de sustento para muchos campesinos, que imposibilita la transformación de las condiciones estructurales que han perpetuado la crisis en el Catatumbo.

Las comunidades del Catatumbo siguen sufriendo debido a la violencia alimentada por el narcotráfico. Grupos armados ilegales controlan el territorio y luchan por las rutas del narcotráfico, afectando a campesinos, indígenas y urbanos. A la pobreza histórica se suman el desplazamiento, homicidios selectivos y reclutamiento de menores, mientras el Estado permanece ausente en áreas clave como salud, educación y desarrollo rural. Ejemplo de esto es la guerra a muerte que se libra desde el 12 de enero de 2025 entre las organizaciones el ELN y la estructura 33 de las disidencias de las FARC en el norte de Santander y que tiene su origen en la pérdida de un cargamento de cocaína en noviembre de 2024, según informes de inteligencia militar.

Estos informes, elaborados por oficiales de inteligencia militar, detallan el enfrentamiento entre los guerrilleros del ELN y la estructura 33 de las disidencias de las FARC en el Catatumbo. Según los reportes, alias «Richard», jefe de finanzas de la disidencia 33, acordó una alianza con el ELN sin consultar a sus comandantes superiores. Esta alianza buscaba evitar interferencias mutuas en áreas de control, rutas y contactos relacionados con el narcotráfico.

La pérdida de un cargamento de cocaína generó desconfianza entre las dos organizaciones criminales. El 12 de enero de 2025, fue asesinado alias «Catre», jefe del frente Juan Fernando Porras del ELN. Tres días después, el 15 de enero, la familia López fue masacrada en la misma región. En las investigaciones, un informe de inteligencia militar reveló que el trabajo de Miguel Ángel López en una funeraria lo puso en conflicto con los grupos armados ilegales. López recibía amenazas por su labor de recoger y enterrar a víctimas de ambos bandos. Al día siguiente, el 16 de enero, se reportaron siete enfrentamientos armados en el Catatumbo.

Alias «Richard», señalado como responsable de la nueva confrontación, cuenta con aproximadamente 290 hombres armados, aunque solo 40 de ellos estarían combatiendo directamente contra el Frente de Guerra Nororiental del ELN, que dispone de 15 estructuras y 2,380 hombres en el norte de Santander. De este total, 1,900 estarían involucrados en los enfrentamientos con las disidencias. Este conflicto ha dejado más de 80 personas asesinadas.

A través de inteligencia militar, se ha identificado que alias «Richard» estaría solicitando apoyo a otras estructuras disidentes de las antiguas FARC en Arauca y Cesar.

Esta guerra entre grupos ilegales deja un saldo de aproximadamente 80 personas asesinadas en los municipios de Convención, Ábrego, Teorama, El Tarra, Hacarí y Tibú. Entre las víctimas se encuentran 7 firmantes de paz y el líder social Carmelo Guerrero, de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (ASUNCAT). A estas cifras se suman los confinamientos en los mismos municipios. Algunas personas han sido rescatadas, mientras que otras han salido en caravanas terrestres, motorizadas o fluviales. Muchas, incluyendo firmantes de paz, líderes sociales, niños y niñas, enfrentan riesgos especiales de secuestro o asesinato debido a señalamientos del ELN. Aunque algunos rescates han sido exitosos, muchas personas siguen refugiándose en las montañas sin haber sido rescatadas.

La Asociación de Comunidades y Caciques del Pueblo Yukpa reporta riesgos de desplazamiento en varias comunidades. Yukpa Tayaya, en San Pablo, Teorama, registra 126 personas desplazadas. En el Centro Piloto Karacha, en Tibú, 180 personas enfrentan la misma situación, de las cuales cinco se desplazaron hacia Venezuela. En las comunidades Ucha Petajpo y Manüracha, en Cúcuta, 325 personas se encuentran desplazadas, junto con cinco familias adicionales provenientes de otras comunidades. La comunidad indígena Barí Irocobingkayra se desplazó completamente al resguardo Catalaura, en La Gabarra, por alerta preventiva.

El desplazamiento masivo en la región es una preocupación creciente. En Cúcuta, muchas familias han llegado y se está realizando un censo en el Palacio Municipal. En Ocaña, un gran número de familias se encuentran albergadas en el coliseo. Tibú ha recibido a personas provenientes de áreas rurales, mientras que algunas familias de La Gabarra han partido por vía fluvial. En Ábrego, varias familias se han desplazado, especialmente en la vereda Hoyo Pilón. El Tarra está acogiendo a un grupo de personas en un albergue, y en la región del Zulia, en Venezuela, también se han registrado personas que cruzaron la frontera debido al desplazamiento forzado.

Tres firmantes de paz fueron secuestrados en Convención y Teorama. El pasado jueves, 20 personas fueron secuestradas, 10 de ellas mujeres. De estas, 17 continúan retenidas. Además, 12 personas han sido secuestradas con fines extorsivos.

Las actividades económicas, educativas y de subsistencia están suspendidas en los municipios afectados. Se reporta escasez de alimentos, afectando incluso a las comunidades indígenas. Personas mayores, niños, niñas, adolescentes, mujeres gestantes y personas con discapacidad enfrentan graves consecuencias y necesitan protección especial y atención urgente.

Iris Marín, defensora del pueblo, advirtió sobre la magnitud de la crisis humanitaria en el Catatumbo, destacando que en solo cuatro días se han desplazado al menos 11,000 personas. Hasta las 6:30 de la tarde, se reportaron:

  • 2,178 núcleos familiares desplazados en Ocaña.
  • 5,065 personas albergadas en Cúcuta.
  • 2,500 personas confinadas en varios municipios.

La situación ha alcanzado niveles críticos, con comunidades enteras en riesgo de desplazamiento y una vulneración generalizada del principio de distinción. Las víctimas incluyen líderes sociales, firmantes del Acuerdo de Paz, y personas con especial protección constitucional, como niños, niñas, mujeres gestantes, personas con discapacidad e indígenas.

Mientras tanto, en los municipios de Convención, Ábrego, Teorama, El Tarra, Hacarí y Tibú, se multiplican los desplazamientos masivos, la destrucción de medios de vida y la violencia indiscriminada. Las comunidades indígenas Yukpa y Barí reportan desarraigos forzados, mientras líderes sociales y firmantes de paz enfrentan persecuciones y asesinatos.

En medio de esta tragedia, surgen preguntas que nadie parece querer responder: ¿cómo es posible que grupos que se proclaman defensores del pueblo terminen matándose entre ellos por el control de rutas de narcotráfico? Al final, la realidad parece absurda: una «guerra revolucionaria» financiada con cocaína, donde los «libertadores» terminan enfrentándose como empresarios rivales en una disputa comercial, mientras el pueblo al que dicen representar sigue muriendo de hambre, de miedo y de olvido.

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La montaña de fuego despierta: reseña sobre el Puracé y su actividad volcánica reciente

Crédito de la imagen: Yamamoto

Historia y contexto cultural

El volcán Puracé, cuyo nombre proviene del idioma indígena quechua y significa «Montaña de Fuego,» es un símbolo del departamento del Cauca y del Macizo Colombiano. Este macizo es conocido como la “Estrella hídrica de Colombia” porque de allí nacen importantes ríos como el Magdalena, el Cauca y el Caquetá. Durante siglos, el Puracé ha sido considerado sagrado por las comunidades indígenas que habitan la región, como los Misak (o Guambianos). Ellos lo perciben como una conexión espiritual con la naturaleza y la madre tierra, lo que le otorga un profundo valor cultural.

Geografía y ubicación

El volcán Puracé se encuentra a unos 25 kilómetros al oriente de Popayán, en el Parque Nacional Natural Puracé, una de las áreas protegidas más importantes de Colombia. Forma parte del cinturón volcánico de los Andes y del complejo volcánico del Macizo Colombiano. Es un estratovolcán activo que alcanza una altitud de 4.650 metros sobre el nivel del mar. En su entorno, se destacan paisajes de páramos, lagunas, aguas termales, cascadas y una rica biodiversidad que incluye especies emblemáticas como el cóndor de los Andes.

Comportamiento histórico

El Puracé es uno de los volcanes más activos de Colombia, con un historial que se remonta a tiempos precolombinos. Sus erupciones han sido registradas desde el siglo XVII, aunque no todas tienen documentación detallada. Las más significativas ocurrieron en el siglo XX, especialmente en 1949, 1950 y 1956, cuando el volcán mostró actividad explosiva que afectó las comunidades cercanas con emisiones de ceniza, flujos piroclásticos y lava.

En 1977, una erupción importante provocó daños en zonas aledañas, y desde entonces ha tenido actividad sísmica y fumarólica recurrente, especialmente en su cráter principal. Aunque no ha registrado erupciones mayores en las últimas décadas, su comportamiento sigue siendo monitoreado de cerca por el Servicio Geológico Colombiano debido a su carácter activo.

La tragedia de los estudiantes del Liceo en 1949

El 26 de mayo de 1949, una trágica erupción del volcán Puracé cobró la vida de 16 estudiantes del Liceo Nacional Alejandro de Humboldt de Popayán. Motivados por una excursión previa de compañeros, los jóvenes organizaron una expedición al volcán, a pesar de la oposición de los rectores del Liceo y de la Universidad del Cauca.

La excursión partió de Popayán a las 4:00 a.m., dejando atrás a un compañero que, al llegar tarde, decidió viajar solo para alcanzar al grupo. Al llegar cerca del volcán, los indígenas locales advirtieron a los estudiantes sobre la intensa actividad volcánica y se negaron a servir como guías. Sin embargo, el grupo continuó su ascenso, apostando quién llegaría primero a la cima.

Se estima que alrededor de las 9:15 a.m., mientras los estudiantes estaban en la parte alta del volcán, ocurrió una erupción que se escuchó hasta en Popayán. La explosión estuvo acompañada de emisiones de cenizas, gases y fuertes detonaciones que lanzaron bloques de material volcánico. Inmediatamente después, don Benjamín Arboleda, habitante de la zona, organizó una comisión de rescate y logró auxiliar a los dos únicos sobrevivientes: Napoleón Montealegre y Alberto Ávila.

Este lamentable suceso resalta la importancia de atender las advertencias locales y comprender los riesgos asociados a la actividad volcánica. El volcán Puracé, cuyo nombre significa «Montaña de Fuego» en quechua, es uno de los más activos de Colombia, y su monitoreo constante es esencial para la seguridad de las comunidades y visitantes.

Estado actual

Hoy en día, el Puracé continúa mostrando actividad fumarólica en su cráter, liberando gases como dióxido de azufre. Las comunidades cercanas, así como las autoridades científicas, mantienen una vigilancia constante para prevenir riesgos ya que en la noche del 19 de enero presentó recientemente un incremento en su actividad volcánica. Desde la noche del 19 de enero de 2025, a las 23:06, se ha registrado de manera continua una señal sísmica tipo «tremor», asociada a un aumento de presión interna en el volcán. Esta actividad ha provocado emisiones de ceniza que se han dispersado hacia el suroccidente del volcán.

En respuesta a este comportamiento, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha declarado la alerta amarilla para el volcán Puracé. Este nivel de alerta indica que el volcán puede presentar fenómenos como emisiones esporádicas de ceniza (erupciones menores) y presencia de gases volcánicos perceptibles en las zonas aledañas.

Las comunidades cercanas han reportado caída de ceniza y olor a azufre, lo que ha generado preocupación entre los habitantes. Las autoridades locales, en coordinación con el SGC, han intensificado el monitoreo del volcán y han recomendado a la población mantenerse informada y seguir las indicaciones de los organismos de gestión del riesgo.

El volcán Puracé es uno de los más activos de Colombia y forma parte del Parque Nacional Natural Puracé. Su edificio volcánico tiene forma de un cono truncado, con un cráter interno y otro externo concéntricos de 500 y 900 metros de diámetro, respectivamente. La actividad fumarólica se concentra en el interior del cráter, principalmente en una gran grieta que atraviesa el fondo y en un importante campo fumarólico en el flanco externo norte del volcán, conocido como «Fumarola Lateral».

Dada la naturaleza cambiante de la actividad volcánica, es fundamental que las comunidades y visitantes de la región se mantengan atentos a las actualizaciones proporcionadas por las autoridades competentes y tomen las precauciones necesarias para garantizar su seguridad.

Fuentes y Referencias:

Servicio Geológico Colombiano https://www2.sgc.gov.co/Noticias/Paginas/71-a%C3%B1os-de-la-erupcion-del-volcan-Purace.aspx?utm_source=chatgpt.com

https://www2.sgc.gov.co/Noticias/Paginas/Boletin-extraordinario-del-Volcan-Purace-20-Enero-2025.aspx?utm_source=chatgpt.com

https://www.swissinfo.ch/spa

https://www.swissinfo.ch/spa/alerta-amarilla-por-aumento-de-actividad-del-volc%C3%A1n-purac%C3%A9-en-el-suroeste-de-colombia/88751911?utm_source=chatgpt.com

https://www.noticiascaracol.com/colombia

https://www.noticiascaracol.com/colombia/alerta-amarilla-en-volcan-purace-tras-aumento-de-actividad-sismica-caida-de-ceniza-y-olor-a-azufre-rg10?utm_source=chatgpt.com

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