MASACRE EN YARUMAL: Tres personas asesinadas en medio de enfrentamientos entre grupos armados

En un trágico suceso ocurrido en la vereda La Loma, corregimiento de Ochalí, en el municipio de Yarumal, Antioquia, tres personas fueron asesinadas en medio de un violento enfrentamiento entre grupos armados. Las víctimas fueron identificadas como Olga Linney Moreno Vera, de 20 años; Alba Vera, de 38 años; y Jaiber Humberto Chavarría, un conductor local. Dos cuerpos adicionales fueron hallados en el lugar, los cuales, según el Clan del Golfo, pertenecían a integrantes de dicho grupo armado.

El conflicto en la región se ha intensificado debido a una fuerte disputa entre el Clan del Golfo, las disidencias de las FARC y el ELN, lo que ha provocado una creciente violencia en el norte de Antioquia. Hasta la fecha, este enfrentamiento ha dejado cinco víctimas fatales.

El Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) confirmó la muerte de dos de sus miembros, quienes fueron abatidos durante el enfrentamiento con el frente 36 de las disidencias de las FARC. A través de un comunicado, el EGC denunció que los guerrilleros fueron responsables de las muertes de tres civiles, aunque negaron su participación en el secuestro de las víctimas.

Por otro lado, el Clan del Golfo negó ser responsable de las muertes de los civiles y del secuestro de las dos mujeres. Aseguraron que estas muertes fueron perpetradas por las disidencias de las FARC y rechazaron las acusaciones emitidas por las autoridades locales y los medios de comunicación. «Los tres civiles fueron asesinados por el frente 36 de las disidencias. No tenemos nada que ver con estas muertes ni con el secuestro de las víctimas», afirmó el grupo armado.

El secretario de Gobierno de Briceño, Luis Eduardo Valencia, manifestó que las pruebas apuntan al Clan del Golfo como responsables de los crímenes contra la población civil, y confirmó la presencia del Ejército Nacional en la zona para garantizar la seguridad de los desplazados.

Las mujeres asesinadas en este ataque fueron identificadas como Viviana Vera Areiza, de 38 años, y Olga Moreno Vera, de 20 años. Ambas habían sido secuestradas días antes por miembros del Clan del Golfo en el corregimiento de Pueblo Nuevo, en Briceño. Los cadáveres fueron encontrados en una vía rural que conecta con el corregimiento de Loma de Ochalí, en Yarumal. La situación ha generado preocupación en las autoridades locales, quienes coordinaron con el Comité Internacional de la Cruz Roja para la extracción de los cuerpos y su traslado al municipio de Yarumal para la identificación y necropsia.

La creciente violencia en el departamento de Antioquia sigue siendo un tema de alarma, mientras la confrontación entre estos grupos armados continúa generando desplazamientos y temor en las comunidades locales.

¿DÓNDE ESTÁ NARLY?

Han transcurrido cinco años desde la desaparición forzada de Narly Gómez Jiménez y, al día de hoy, su paradero continúa siendo un misterio. La pregunta se mantiene vigente en cada rincón del Cauca y del país: ¿DÓNDE ESTÁ NARLY?. Para su hija —hoy de 10 años— el interrogante es todavía más doloroso: “¿Dónde está mi mamá?”. A diario, la menor sigue dibujando esperanzas en cartas dirigidas a su madre, aguardando su regreso. Sin embargo, y a pesar de múltiples denuncias y de la exigencia de familiares y organizaciones sociales, no se tiene noticia alguna sobre Narly.

Presunta muerte de Ever Yobany Imbachi y la impunidad de sus familiares

En el transcurso de las investigaciones, se ha conocido que Ever Yobany Muñoz Imbachi —excompañero sentimental de Narly y señalado como principal implicado en su desaparición— habría sido asesinado en el departamento del Huila. No obstante, sus hermanos, quienes participaron activamente en los hechos que rodean la desaparición de Narly, no han sido vinculados formalmente al proceso judicial.
Según testimonios de habitantes del municipio de La Sierra, estos familiares presuntamente saben dónde se encuentra Narly y han llegado a vanagloriarse con expresiones de que “jamás será encontrada”. Además, los allegados de Narly han denunciado hostigamientos y amenazas por parte de estos individuos, cuyo propósito sería apropiarse de los bienes que dejó el militar asesinado. Esto mantiene en constante zozobra a la familia de Narly y a su hija, quienes han tenido que enfrentar no solo la ausencia de la madre, sino también un acoso permanente que pone en riesgo su integridad y su seguridad.

Omisiones estatales y la ineficacia de las medidas cautelares de la CIDH

El 22 de abril de 2020, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor de Narly y de su hija, al considerar la situación de extrema gravedad y urgir al Estado colombiano a tomar acciones inmediatas para dar con su paradero. Sin embargo, a la fecha, estas medidas no han surtido el efecto esperado:
• El Estado no ha cumplido con su obligación de ubicar a Narly.
• La protección de la menor se ha visto gravemente vulnerada, pues continúan los hostigamientos por parte de las personas implicadas en la desaparición.

Denuncias de violencia previa y fallas en la investigación

El caso de Narly no surgió de manera aislada. El 16 de diciembre de 2019, ella denunció a Ever Yobany por agresiones físicas y psicológicas. A pesar de exponer ante la Fiscalía General de la Nación los maltratos que sufrió durante su convivencia, no se le otorgó ninguna medida de protección. Esa inacción permitió que, con el paso de las semanas, se consumara su desaparición forzada.
Tras los hechos, los familiares realizaron labores de búsqueda: recabaron testimonios, inspeccionaron posibles lugares donde pudo haber estado Narly y consiguieron pruebas como audios, prendas de vestir, mensajes y números telefónicos. Aun así, la Fiscalía Séptima especializada, a cargo de la fiscal Martha Liliana Cerón, demoró en realizar diligencias clave, como la entrevista en cámara Gessel a la menor, la toma de declaraciones a testigos o la inspección de la camioneta alquilada el 27 de enero de 2020. Incluso se negó a recibir prendas halladas por la familia en la zona donde supuestamente desapareció Narly.
En lugar de informarles sobre los avances —respetando la reserva del sumario—, los investigadores han manifestado sentirse “estresados” por la insistencia de quienes solo buscan justicia. El panorama de impunidad se agrava con la reciente muerte de Ever Yobany y la nula vinculación de sus familiares a la investigación, pese a los múltiples indicios que los relacionan con los hechos.

La desescolarización de la hija de Narly

A todo lo anterior se suma la afectación directa a la menor, quien ya vive la tragedia de no saber qué pasó con su madre. Los familiares de Narly han denunciado que la menor fue desescolarizada por parte de la Secretaría de Educación de Popayán y solo mediante una acción de tutela lograron su reintegro a una institución educativa.
No obstante, la niña también ha sido víctima de acoso por parte de la docente responsable, quien la señala insistentemente por manifestar síntomas de déficit de atención. Estas situaciones incrementan la vulnerabilidad de la menor y profundizan el trauma generado por la desaparición de su madre.

¿Qué ocurrió el 27 de enero de 2020?

Ese día, Narly Gómez Jiménez fue vista por última vez en compañía de su excompañero sentimental y padre de su hija, Ever Yobany Muñoz Imbachi, soldado profesional adscrito al Grupo de Caballería Liviano Meteoro. Según las averiguaciones familiares, Narly, Ever Yobany y su hija se trasladaron a una zona rural de Popayán para supuestamente revisar unos lotes. Sin embargo, la menor manifestó que su padre se fue con su madre, la dejó encerrada y más tarde regresó solo, con los brazos manchados de sangre.
Testigos de la zona declararon haber visto a la pareja discutiendo y bajando en dirección a un río, para luego observar al militar de regreso, sin camisa, mojado y visiblemente alterado. Posteriormente, Ever Yobany alquiló una camioneta y se dirigió al corregimiento de Guachicono (municipio de La Vega) junto con su hermana Ruby Muñoz, con la aparente intención de dejar a la niña con familiares que no contaban con la autorización de Narly. Finalmente, la menor fue entregada a los parientes de la víctima.
Ese mismo 27 de enero se denunció la desaparición forzada ante la URI de la Fiscalía de Popayán, asignándose la investigación a la Fiscalía Séptima especializada con número de radicación 190016000601202000871.

La impunidad continúa

Resulta alarmante que, pese a los múltiples indicios que señalaban a Ever Yobany Muñoz Imbachi como principal implicado en la desaparición forzada de Narly Gómez Jiménez, la Fiscalía General de la Nación no haya avanzado en diligencias contundentes antes de la muerte de este. Igualmente, sus hermanos —testigos clave y posibles cómplices— no han sido llamados a responder. El Ejército Nacional, en particular la brigada a la que pertenecía Ever Yobany, tampoco ha contribuido a esclarecer los hechos ni a brindar información que facilite encontrar a Narly.

Exigimos respuestas: ¿Dónde está Narly?

El Estado colombiano está obligado a buscar a los desaparecidos, proteger a las víctimas y sancionar a los responsables. Hasta la fecha, no se ha cumplido con esos deberes en el caso de Narly Gómez Jiménez.
Las organizaciones sociales, los familiares y amigos de Narly seguiremos exigiendo su reaparición con vida. Continuaremos señalando a los presuntos responsables y a las entidades estatales que, por acción u omisión, han contribuido a perpetuar la impunidad.

Hoy, 27 de enero de 2025, reclamamos al Estado colombiano, a la Fiscalía General de la Nación y en especial a la fiscal especializada Martha Liliana Cerón que procedan con celeridad y transparencia. Que se explique a la familia de Narly —y a la sociedad civil— por qué a lo largo de estos cinco años no se han adelantado acciones efectivas que conduzcan a su paradero, garanticen justicia y protejan a su hija.

¡Seguiremos buscando a Narly hasta encontrarla!

 

La Escombrera: Crimen de Estado y la Lucha por la Verdad

El hallazgo reciente de restos humanos en La Escombrera, un sector de la Comuna 13 de Medellín, reaviva el debate sobre las desapariciones forzadas y la responsabilidad del Estado colombiano en estos crímenes de lesa humanidad. Según la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), los restos pertenecen a al menos cuatro personas, todas ejecutadas con tiros de gracia entre 2002 y 2003, un período marcado por operaciones militares como la controvertida Operación Orión.

La JEP ha enfatizado que insinuar que las familias de las víctimas enterraron a sus seres queridos en este lugar es una postura que minimiza el sufrimiento y la lucha incansable por la verdad que estas han llevado a cabo durante décadas. Desde que en 2001 surgieron las primeras denuncias sobre el uso de La Escombrera como fosa común, el Estado ha demostrado una alarmante negligencia al ignorar estas alertas, lo que ha prolongado la impunidad de los responsables.

En los últimos meses, tras remover más de 37.000 metros cúbicos de tierra y escombros, se logró exponer una pequeña porción de la verdad oculta en este lugar. La investigación confirma que dos de las víctimas fueron asesinadas y enterradas en el mismo sitio, lo que evidencia el uso de La Escombrera como lugar de ejecución y encubrimiento. A pesar de estas revelaciones, se estima que más de 500 personas desaparecieron durante este período, aunque el número real podría ser mayor debido al miedo de muchas familias a denunciar.

La JEP ha llamado a los familiares de víctimas a aportar muestras de ADN para agilizar la identificación de los restos. Hasta ahora, los avances forenses han permitido preservar estructuras óseas hasta en un 85%, lo que podría facilitar la identificación y entregar respuestas a las familias que han vivido en incertidumbre durante décadas.

Este caso también pone en cuestión el rol del Estado, no solo como garante de derechos, sino como responsable directo por su participación o connivencia en estas violaciones masivas. La Operación Orión, llevada a cabo con el argumento de combatir a grupos armados ilegales, se tradujo en desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, hechos que el aparato estatal no puede evadir ni ignorar.

El caso de La Escombrera subraya la necesidad de una justicia transicional eficaz y una reparación integral para las víctimas. Solo a través de un compromiso genuino con la verdad y la justicia será posible cerrar las heridas abiertas por estas graves violaciones a los derechos humanos.

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Riopaila y su red de nexos con el narcotráfico: Un caso que involucra a la familia Cabal

El escándalo alrededor de RIOPAILA y sus conexiones con el narcotráfico continúa creciendo. A los ya conocidos vínculos con testaferros del Cartel del Norte del Valle, ahora se suma un hallazgo reciente que compromete directamente a la empresa y a sus aliados.

La incautación de 500 kilos de cocaína en Santa Rosalía, Vichada

El pasado 20 de enero de 2025, en Santa Rosalía, Vichada, las autoridades incautaron un cargamento de 500 kilogramos de cocaína camuflado en un camión bajo paquetes de melaza pertenecientes a la empresa RIOPAILA y su aliada CASTILLA AGRÍCOLA. Este cargamento, cuyo valor se estima en 15 millones de euros, pone nuevamente en el centro del debate la relación entre estas empresas y el narcotráfico.

Ambas empresas no solo tienen operaciones en la región donde ocurrió el hallazgo, sino que además han sido señaladas por financiar la campaña al Congreso de la senadora María Fernanda Cabal con 26 millones de pesos.

Nexos familiares y directivos del Grupo RIOPAILA CASTILLA

El Grupo RIOPAILA CASTILLA, responsable de los paquetes que encubrían la droga, cuenta entre sus directivos a familiares directos de María Fernanda Cabal:

Santiago Cabal González, primo de la senadora.

Rafael González Ulloa, cuñado de Cabal.

María Teresa de Cabal, hermana del cuñado.

La presencia de estas personas en altos cargos de la empresa y la relación de la compañía con el cargamento de droga hallado en Santa Rosalía refuerzan los cuestionamientos sobre el uso de recursos provenientes de actividades ilícitas en la política y en la financiación de campañas.

Pruebas en video y conexiones regionales

El caso ha generado aún más impacto con la difusión de un video de la Policía Nacional que muestra el momento de la incautación del camión con los paquetes de melaza etiquetados por RIOPAILA CASTILLA. La evidencia no solo confirma la vinculación de las empresas con el transporte de la droga, sino que también señala la existencia de proyectos y operaciones de estas compañías en Santa Rosalía, la misma región donde ocurrió el decomiso.

Implicaciones políticas y éticas

La pregunta que resuena es clara: ¿qué tanto sabían María Fernanda Cabal y sus aliados políticos, como Álvaro Uribe, sobre estas actividades? El escándalo pone en duda la transparencia de la financiación de campañas y la legitimidad de los recursos utilizados.

Más allá del impacto inmediato, este caso revela una preocupante penetración del narcotráfico en el sector empresarial y su influencia en la política nacional. Con directivos cercanos a Cabal y operaciones en zonas estratégicas para el narcotráfico, la relación de RIOPAILA CASTILLA con actividades ilícitas merece una investigación exhaustiva.

La necesidad de una respuesta contundente

El caso RIOPAILA no puede quedar en la impunidad. Es imprescindible que las autoridades judiciales y la opinión pública exijan explicaciones claras y una investigación rigurosa. Este escándalo no solo pone en evidencia los riesgos de la connivencia entre el sector privado y el narcotráfico, sino también la urgencia de establecer mayores controles en la financiación de campañas políticas.

¿Responderán María Fernanda Cabal y Álvaro Uribe al país por estas acusaciones? Mientras tanto, la sombra del narcotráfico sigue empañando la política y el sector empresarial en Colombia.

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Política autoritaria de Trump: cierre de oficinas de migración en Colombia y suspensión de programa de refugiados

La administración de Donald Trump ha tomado decisiones que refuerzan su postura autoritaria frente a la migración, al cerrar las Oficinas de Movilidad Segura en Colombia, Costa Rica, Ecuador y Guatemala. Estas oficinas, creadas bajo el mandato de Joe Biden en 2023, tenían como objetivo ofrecer vías legales para migrantes provenientes de países como Cuba, Haití y Venezuela, reduciendo los cruces irregulares hacia la frontera sur de Estados Unidos.

En Colombia, las oficinas estaban situadas en Soacha, Medellín y Cali, operando bajo la gestión de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Sin embargo, estas no procesaban solicitudes de ciudadanos colombianos, limitando su alcance a migrantes de otras nacionalidades. A pesar de ello, su presencia representaba una alternativa humanitaria para quienes buscaban regularizar su situación sin recurrir a rutas peligrosas.

Adicionalmente, Trump ha suspendido el Programa de Admisión de Refugiados, diseñado para reasentar en Estados Unidos a personas que huyen de conflictos y persecuciones tras rigurosos procesos de selección. Esta medida afecta directamente a quienes ya habían iniciado trámites, dejando a miles de familias en la incertidumbre. Según el Departamento de Estado, esta decisión responde a una “revisión de procesos migratorios alineada con los intereses nacionales”.

El cierre de estas oficinas y la suspensión del programa reflejan el endurecimiento de las políticas migratorias bajo el gobierno de Trump, que ha priorizado un enfoque restrictivo frente a la crisis migratoria en la región. Mientras tanto, los solicitantes son instados a usar canales oficiales para obtener información, pero el futuro de los casos en curso permanece incierto.

Estas acciones resaltan un retroceso en los compromisos humanitarios, intensificando las críticas hacia un gobierno cuya postura migratoria se percibe como rígida y autoritaria.

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Hallan el cuerpo de la menor Laura Valentina Páez en Santander: conmoción y exigencia de justicia

Crédito Imagen: Amy Strength/Facebook

Tragedia en Chiquinquirá: confirman el asesinato de Laura Valentina Páez

El pasado 22 de enero de 2025, Medicina Legal confirmó que el cuerpo hallado en el río Minero, Santander, corresponde a Laura Valentina Páez Velandia, una niña de nueve años desaparecida desde el 16 de enero en Chiquinquirá, Boyacá. El desgarrador hallazgo fue realizado por tropas del Ejército y voluntarios en una zona limítrofe entre Otanche, Pauna y Florián.

La desaparición de Laura Valentina conmocionó a su comunidad, que durante días mantuvo la esperanza de encontrarla con vida. Cámaras de seguridad revelaron los últimos momentos de la menor, en los que aparece acompañada de Daniel Josué Zambrano Cáceres, principal sospechoso del caso. Las imágenes muestran a la niña junto a él en diferentes puntos de Chiquinquirá antes de su desaparición. Zambrano, actualmente bajo medida de aseguramiento, confesó inicialmente haber cometido el asesinato, aunque luego cambió su versión.

La Alcaldía de Chiquinquirá condenó el crimen enérgicamente y expresó solidaridad con la familia de la menor. En un comunicado oficial, reiteró su compromiso con la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y anunció medidas de acompañamiento psicológico, social y jurídico para los familiares de la víctima.

Además, se realizarán campañas de sensibilización en colegios para prevenir actos de violencia y abuso contra menores. Este caso ha generado indignación y un llamado a fortalecer las acciones para proteger a los más vulnerables.

El cuerpo de Laura Valentina fue entregado a su familia en Chiquinquirá, donde la comunidad se unió para despedirla y exigir justicia. La investigación continúa, mientras organizaciones y autoridades buscan garantizar que este crimen no quede impune.

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«La compasión debe prevalecer sobre el miedo»: El llamado de la obispa Budde frente al autoritarismo de Trump

Imagen tomada de la red

Durante un sermón histórico en la Catedral Nacional de Washington, la obispa episcopal Mariann Edgar Budde lanzó un contundente mensaje al presidente Donald Trump y a su administración: «La compasión debe prevalecer sobre el miedo». Haciendo referencia al impacto devastador de las políticas de su gobierno sobre comunidades vulnerables, Budde destacó el sufrimiento de los inmigrantes indocumentados y los niños LGBTQ+, quienes enfrentan un clima de hostilidad que amenaza sus derechos fundamentales. «Los inmigrantes no son delincuentes; son constructores de este país», afirmó, provocando incomodidad entre la élite presente, incluida la administración de Trump.

Este llamado es una denuncia no solo moral, sino también de los peligros de un gobierno cuyas políticas se han caracterizado por un autoritarismo que pone en riesgo la vulneración de los derechos fundamentales y humanos en el planeta, la estabilidad democrática de los países de la región y la soberanía de los pueblos del mundo.

Desde su primer mandato y reforzado en su regreso al poder, Trump ha intensificado la persecución de migrantes, en especial de comunidades latinas. Con la implementación de operaciones masivas de deportación y la militarización de la frontera sur, su gobierno ha convertido a estas personas en chivos expiatorios. Familias han sido separadas, niños encerrados en centros de detención y comunidades enteras han vivido bajo el temor constante de redadas. Esta estrategia, más que abordar problemas estructurales, ha profundizado la xenofobia y socavado los principios de derechos humanos.

En una de las acciones más polémicas de su mandato, Trump ha ordenado la invasión de Panamá bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, lo que resultaría, Dios no lo quiera, en una ocupación que viola la soberanía del país centroamericano y desataría protestas internacionales. De manera similar, su intento por adquirir Groenlandia de Dinamarca escalaría en un conflicto diplomático que culminaría en una operación militar para establecer presencia estratégica en el Ártico, una zona vital para el equilibrio climático global.

La insistencia de Trump en «recuperar el Golfo de México» como un territorio de control estadounidense representa una amenaza directa a la soberanía de México y otros países de la región. Mediante sanciones económicas y bloqueos comerciales, su administración busca apropiarse de recursos naturales estratégicos bajo la justificación de «seguridad energética», perpetuando una historia de intervenciones imperialistas en América Latina.

Las políticas ambientales de Trump son un ataque frontal contra la lucha global por la sostenibilidad. Su retiro del Acuerdo de París y la eliminación de regulaciones ambientales están acelerando la explotación indiscriminada de recursos naturales, desde la apertura de reservas naturales a la minería hasta la expansión del fracking en áreas protegidas. El impacto de estas decisiones no solo afecta a Estados Unidos, sino que agrava la crisis climática a nivel mundial, amenazando a las generaciones futuras.

El mensaje de la obispa Budde no es solo un acto de valentía, sino un llamado a la resistencia frente a un liderazgo que atenta contra los derechos humanos, la soberanía de los pueblos y la integridad del planeta. La administración Trump representa una oscura etapa para la civilización que requiere no solo la denuncia, sino también la acción colectiva para preservar los principios democráticos y proteger a los más vulnerables.

La pregunta sigue siendo: ¿Responderán los pueblos del mundo con la fuerza necesaria para detener este avance autoritario? La historia no perdonará la indiferencia.

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Restauración de los Murales de la Memoria en Solidaridad con las Madres Buscadoras y en Denuncia contra las Violaciones de Derechos Humanos

El pasado domingo 19 de enero, el movimiento social y de derechos humanos, artistas populares y la ciudadanía de Popayán se reunieron en el sector del Tablazo para la creación de un mural en solidaridad con las Madres Buscadoras de la Comuna 13 de Medellín. Estas valientes mujeres, víctimas de negacionismo estatal, continúan luchando incansablemente por encontrar a sus seres queridos desaparecidos durante la Operación Orión.

El evento contó con la participación de aproximadamente 100 personas, quienes plasmaron en un mural de 500 metros de largo en la carretera Panamericana de Popayán, frases como «Las cuchas tienen razón» y «Uribe dio la orden», en alusión a los 6.402 casos de falsos positivos ocurridos durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Asimismo, el Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz pintó un mural en denuncia de la desaparición forzada de 589 niños, niñas y adolescentes en el Cauca tras la firma del Acuerdo de Paz. Este llamado exigió su liberación inmediata y la erradicación del reclutamiento forzado en la región.

Sin embargo, el día de hoy, 21 de enero, los murales fueron vandalizados. Manchas negras cubrieron gran parte de las obras, especialmente aquellas que incluían el rostro y nombre de Álvaro Uribe Vélez, lo que sugiere que los responsables son afines al uribismo. Este acto de censura ocurre cerca de terrenos pertenecientes a la senadora uribista Paloma Valencia, lo que genera aún más interrogantes sobre los intereses detrás de estos hechos.

Lejos de desanimarse, el movimiento social ha convocado a una jornada de restauración de los murales de la memoria en la Loma del Tablazo, programada para la tarde de hoy. Este acto busca reafirmar el compromiso de la ciudadanía con la verdad, la justicia y la memoria de las víctimas de desaparición forzada y otras graves violaciones a los derechos humanos.

¡Invitamos a toda la comunidad a sumarse a esta jornada por la memoria y la dignidad!

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Catatumbo: Entre el narcotráfico y la violencia, el absurdo de una guerra revolucionaria financiada por cocaína

Créditos de la imagen: insightcrime.org/

La guerra a muerte entre las organizaciones criminales por guerrilleras en el Catatumbo evidencia la historia de una región controlada militarmente por grupos armados, tanto legales como ilegales, con fines de narcotráfico. Desde 1931, cuando la Gulf Oil Company inició la explotación petrolera, el Catatumbo ha estado marcado por la violencia, la resistencia indígena Barí, y la colonización impulsada por intereses económicos.

A partir de los años ochenta, el territorio se convirtió en escenario de confrontación entre guerrillas como el ELN, EPL y FARC-EP. La llegada de las AUC en 1999, con apoyo del Ejército, desató un aumento drástico en los homicidios y consolidó un corredor estratégico para el narcotráfico. En 2002, Carlos Castaño afirmó que el 70% de los ingresos paramilitares provenían del Catatumbo, mientras la población sufría necesidades básicas insatisfechas, precaria educación y ausencia de servicios esenciales.

La crisis económica, junto con la disminución de la actividad petrolera y la limitada presencia estatal, impulsó la expansión de cultivos ilícitos como la coca, especialmente en municipios como Tibú y El Tarra.

El paro campesino de 2013 marcó un punto de inflexión en la región, con miles de campesinos organizados a través de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), quienes exigieron al Gobierno mejores condiciones de vida, acceso a servicios básicos y el cese de la erradicación forzada de cultivos de coca. Tras semanas de movilizaciones y enfrentamientos, se alcanzaron acuerdos sustanciales como la suspensión de fumigaciones aéreas, el cese de la erradicación manual y el compromiso de implementar programas alternativos para los campesinos.

Sin embargo, el cumplimiento de estos acuerdos ha sido limitado. Aunque la producción de coca se disparó, alcanzando más de 11,000 hectáreas en 2015, los compromisos estatales en infraestructura, educación, y desarrollo rural quedaron rezagados. Esto perpetuó la dependencia de los cultivos ilícitos como única fuente de sustento para muchos campesinos, que imposibilita la transformación de las condiciones estructurales que han perpetuado la crisis en el Catatumbo.

Las comunidades del Catatumbo siguen sufriendo debido a la violencia alimentada por el narcotráfico. Grupos armados ilegales controlan el territorio y luchan por las rutas del narcotráfico, afectando a campesinos, indígenas y urbanos. A la pobreza histórica se suman el desplazamiento, homicidios selectivos y reclutamiento de menores, mientras el Estado permanece ausente en áreas clave como salud, educación y desarrollo rural. Ejemplo de esto es la guerra a muerte que se libra desde el 12 de enero de 2025 entre las organizaciones el ELN y la estructura 33 de las disidencias de las FARC en el norte de Santander y que tiene su origen en la pérdida de un cargamento de cocaína en noviembre de 2024, según informes de inteligencia militar.

Estos informes, elaborados por oficiales de inteligencia militar, detallan el enfrentamiento entre los guerrilleros del ELN y la estructura 33 de las disidencias de las FARC en el Catatumbo. Según los reportes, alias «Richard», jefe de finanzas de la disidencia 33, acordó una alianza con el ELN sin consultar a sus comandantes superiores. Esta alianza buscaba evitar interferencias mutuas en áreas de control, rutas y contactos relacionados con el narcotráfico.

La pérdida de un cargamento de cocaína generó desconfianza entre las dos organizaciones criminales. El 12 de enero de 2025, fue asesinado alias «Catre», jefe del frente Juan Fernando Porras del ELN. Tres días después, el 15 de enero, la familia López fue masacrada en la misma región. En las investigaciones, un informe de inteligencia militar reveló que el trabajo de Miguel Ángel López en una funeraria lo puso en conflicto con los grupos armados ilegales. López recibía amenazas por su labor de recoger y enterrar a víctimas de ambos bandos. Al día siguiente, el 16 de enero, se reportaron siete enfrentamientos armados en el Catatumbo.

Alias «Richard», señalado como responsable de la nueva confrontación, cuenta con aproximadamente 290 hombres armados, aunque solo 40 de ellos estarían combatiendo directamente contra el Frente de Guerra Nororiental del ELN, que dispone de 15 estructuras y 2,380 hombres en el norte de Santander. De este total, 1,900 estarían involucrados en los enfrentamientos con las disidencias. Este conflicto ha dejado más de 80 personas asesinadas.

A través de inteligencia militar, se ha identificado que alias «Richard» estaría solicitando apoyo a otras estructuras disidentes de las antiguas FARC en Arauca y Cesar.

Esta guerra entre grupos ilegales deja un saldo de aproximadamente 80 personas asesinadas en los municipios de Convención, Ábrego, Teorama, El Tarra, Hacarí y Tibú. Entre las víctimas se encuentran 7 firmantes de paz y el líder social Carmelo Guerrero, de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (ASUNCAT). A estas cifras se suman los confinamientos en los mismos municipios. Algunas personas han sido rescatadas, mientras que otras han salido en caravanas terrestres, motorizadas o fluviales. Muchas, incluyendo firmantes de paz, líderes sociales, niños y niñas, enfrentan riesgos especiales de secuestro o asesinato debido a señalamientos del ELN. Aunque algunos rescates han sido exitosos, muchas personas siguen refugiándose en las montañas sin haber sido rescatadas.

La Asociación de Comunidades y Caciques del Pueblo Yukpa reporta riesgos de desplazamiento en varias comunidades. Yukpa Tayaya, en San Pablo, Teorama, registra 126 personas desplazadas. En el Centro Piloto Karacha, en Tibú, 180 personas enfrentan la misma situación, de las cuales cinco se desplazaron hacia Venezuela. En las comunidades Ucha Petajpo y Manüracha, en Cúcuta, 325 personas se encuentran desplazadas, junto con cinco familias adicionales provenientes de otras comunidades. La comunidad indígena Barí Irocobingkayra se desplazó completamente al resguardo Catalaura, en La Gabarra, por alerta preventiva.

El desplazamiento masivo en la región es una preocupación creciente. En Cúcuta, muchas familias han llegado y se está realizando un censo en el Palacio Municipal. En Ocaña, un gran número de familias se encuentran albergadas en el coliseo. Tibú ha recibido a personas provenientes de áreas rurales, mientras que algunas familias de La Gabarra han partido por vía fluvial. En Ábrego, varias familias se han desplazado, especialmente en la vereda Hoyo Pilón. El Tarra está acogiendo a un grupo de personas en un albergue, y en la región del Zulia, en Venezuela, también se han registrado personas que cruzaron la frontera debido al desplazamiento forzado.

Tres firmantes de paz fueron secuestrados en Convención y Teorama. El pasado jueves, 20 personas fueron secuestradas, 10 de ellas mujeres. De estas, 17 continúan retenidas. Además, 12 personas han sido secuestradas con fines extorsivos.

Las actividades económicas, educativas y de subsistencia están suspendidas en los municipios afectados. Se reporta escasez de alimentos, afectando incluso a las comunidades indígenas. Personas mayores, niños, niñas, adolescentes, mujeres gestantes y personas con discapacidad enfrentan graves consecuencias y necesitan protección especial y atención urgente.

Iris Marín, defensora del pueblo, advirtió sobre la magnitud de la crisis humanitaria en el Catatumbo, destacando que en solo cuatro días se han desplazado al menos 11,000 personas. Hasta las 6:30 de la tarde, se reportaron:

  • 2,178 núcleos familiares desplazados en Ocaña.
  • 5,065 personas albergadas en Cúcuta.
  • 2,500 personas confinadas en varios municipios.

La situación ha alcanzado niveles críticos, con comunidades enteras en riesgo de desplazamiento y una vulneración generalizada del principio de distinción. Las víctimas incluyen líderes sociales, firmantes del Acuerdo de Paz, y personas con especial protección constitucional, como niños, niñas, mujeres gestantes, personas con discapacidad e indígenas.

Mientras tanto, en los municipios de Convención, Ábrego, Teorama, El Tarra, Hacarí y Tibú, se multiplican los desplazamientos masivos, la destrucción de medios de vida y la violencia indiscriminada. Las comunidades indígenas Yukpa y Barí reportan desarraigos forzados, mientras líderes sociales y firmantes de paz enfrentan persecuciones y asesinatos.

En medio de esta tragedia, surgen preguntas que nadie parece querer responder: ¿cómo es posible que grupos que se proclaman defensores del pueblo terminen matándose entre ellos por el control de rutas de narcotráfico? Al final, la realidad parece absurda: una «guerra revolucionaria» financiada con cocaína, donde los «libertadores» terminan enfrentándose como empresarios rivales en una disputa comercial, mientras el pueblo al que dicen representar sigue muriendo de hambre, de miedo y de olvido.

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La montaña de fuego despierta: reseña sobre el Puracé y su actividad volcánica reciente

Crédito de la imagen: Yamamoto

Historia y contexto cultural

El volcán Puracé, cuyo nombre proviene del idioma indígena quechua y significa «Montaña de Fuego,» es un símbolo del departamento del Cauca y del Macizo Colombiano. Este macizo es conocido como la “Estrella hídrica de Colombia” porque de allí nacen importantes ríos como el Magdalena, el Cauca y el Caquetá. Durante siglos, el Puracé ha sido considerado sagrado por las comunidades indígenas que habitan la región, como los Misak (o Guambianos). Ellos lo perciben como una conexión espiritual con la naturaleza y la madre tierra, lo que le otorga un profundo valor cultural.

Geografía y ubicación

El volcán Puracé se encuentra a unos 25 kilómetros al oriente de Popayán, en el Parque Nacional Natural Puracé, una de las áreas protegidas más importantes de Colombia. Forma parte del cinturón volcánico de los Andes y del complejo volcánico del Macizo Colombiano. Es un estratovolcán activo que alcanza una altitud de 4.650 metros sobre el nivel del mar. En su entorno, se destacan paisajes de páramos, lagunas, aguas termales, cascadas y una rica biodiversidad que incluye especies emblemáticas como el cóndor de los Andes.

Comportamiento histórico

El Puracé es uno de los volcanes más activos de Colombia, con un historial que se remonta a tiempos precolombinos. Sus erupciones han sido registradas desde el siglo XVII, aunque no todas tienen documentación detallada. Las más significativas ocurrieron en el siglo XX, especialmente en 1949, 1950 y 1956, cuando el volcán mostró actividad explosiva que afectó las comunidades cercanas con emisiones de ceniza, flujos piroclásticos y lava.

En 1977, una erupción importante provocó daños en zonas aledañas, y desde entonces ha tenido actividad sísmica y fumarólica recurrente, especialmente en su cráter principal. Aunque no ha registrado erupciones mayores en las últimas décadas, su comportamiento sigue siendo monitoreado de cerca por el Servicio Geológico Colombiano debido a su carácter activo.

La tragedia de los estudiantes del Liceo en 1949

El 26 de mayo de 1949, una trágica erupción del volcán Puracé cobró la vida de 16 estudiantes del Liceo Nacional Alejandro de Humboldt de Popayán. Motivados por una excursión previa de compañeros, los jóvenes organizaron una expedición al volcán, a pesar de la oposición de los rectores del Liceo y de la Universidad del Cauca.

La excursión partió de Popayán a las 4:00 a.m., dejando atrás a un compañero que, al llegar tarde, decidió viajar solo para alcanzar al grupo. Al llegar cerca del volcán, los indígenas locales advirtieron a los estudiantes sobre la intensa actividad volcánica y se negaron a servir como guías. Sin embargo, el grupo continuó su ascenso, apostando quién llegaría primero a la cima.

Se estima que alrededor de las 9:15 a.m., mientras los estudiantes estaban en la parte alta del volcán, ocurrió una erupción que se escuchó hasta en Popayán. La explosión estuvo acompañada de emisiones de cenizas, gases y fuertes detonaciones que lanzaron bloques de material volcánico. Inmediatamente después, don Benjamín Arboleda, habitante de la zona, organizó una comisión de rescate y logró auxiliar a los dos únicos sobrevivientes: Napoleón Montealegre y Alberto Ávila.

Este lamentable suceso resalta la importancia de atender las advertencias locales y comprender los riesgos asociados a la actividad volcánica. El volcán Puracé, cuyo nombre significa «Montaña de Fuego» en quechua, es uno de los más activos de Colombia, y su monitoreo constante es esencial para la seguridad de las comunidades y visitantes.

Estado actual

Hoy en día, el Puracé continúa mostrando actividad fumarólica en su cráter, liberando gases como dióxido de azufre. Las comunidades cercanas, así como las autoridades científicas, mantienen una vigilancia constante para prevenir riesgos ya que en la noche del 19 de enero presentó recientemente un incremento en su actividad volcánica. Desde la noche del 19 de enero de 2025, a las 23:06, se ha registrado de manera continua una señal sísmica tipo «tremor», asociada a un aumento de presión interna en el volcán. Esta actividad ha provocado emisiones de ceniza que se han dispersado hacia el suroccidente del volcán.

En respuesta a este comportamiento, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha declarado la alerta amarilla para el volcán Puracé. Este nivel de alerta indica que el volcán puede presentar fenómenos como emisiones esporádicas de ceniza (erupciones menores) y presencia de gases volcánicos perceptibles en las zonas aledañas.

Las comunidades cercanas han reportado caída de ceniza y olor a azufre, lo que ha generado preocupación entre los habitantes. Las autoridades locales, en coordinación con el SGC, han intensificado el monitoreo del volcán y han recomendado a la población mantenerse informada y seguir las indicaciones de los organismos de gestión del riesgo.

El volcán Puracé es uno de los más activos de Colombia y forma parte del Parque Nacional Natural Puracé. Su edificio volcánico tiene forma de un cono truncado, con un cráter interno y otro externo concéntricos de 500 y 900 metros de diámetro, respectivamente. La actividad fumarólica se concentra en el interior del cráter, principalmente en una gran grieta que atraviesa el fondo y en un importante campo fumarólico en el flanco externo norte del volcán, conocido como «Fumarola Lateral».

Dada la naturaleza cambiante de la actividad volcánica, es fundamental que las comunidades y visitantes de la región se mantengan atentos a las actualizaciones proporcionadas por las autoridades competentes y tomen las precauciones necesarias para garantizar su seguridad.

Fuentes y Referencias:

Servicio Geológico Colombiano https://www2.sgc.gov.co/Noticias/Paginas/71-a%C3%B1os-de-la-erupcion-del-volcan-Purace.aspx?utm_source=chatgpt.com

https://www2.sgc.gov.co/Noticias/Paginas/Boletin-extraordinario-del-Volcan-Purace-20-Enero-2025.aspx?utm_source=chatgpt.com

https://www.swissinfo.ch/spa

https://www.swissinfo.ch/spa/alerta-amarilla-por-aumento-de-actividad-del-volc%C3%A1n-purac%C3%A9-en-el-suroeste-de-colombia/88751911?utm_source=chatgpt.com

https://www.noticiascaracol.com/colombia

https://www.noticiascaracol.com/colombia/alerta-amarilla-en-volcan-purace-tras-aumento-de-actividad-sismica-caida-de-ceniza-y-olor-a-azufre-rg10?utm_source=chatgpt.com

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