Riopaila y su red de nexos con el narcotráfico: Un caso que involucra a la familia Cabal

El escándalo alrededor de RIOPAILA y sus conexiones con el narcotráfico continúa creciendo. A los ya conocidos vínculos con testaferros del Cartel del Norte del Valle, ahora se suma un hallazgo reciente que compromete directamente a la empresa y a sus aliados.

La incautación de 500 kilos de cocaína en Santa Rosalía, Vichada

El pasado 20 de enero de 2025, en Santa Rosalía, Vichada, las autoridades incautaron un cargamento de 500 kilogramos de cocaína camuflado en un camión bajo paquetes de melaza pertenecientes a la empresa RIOPAILA y su aliada CASTILLA AGRÍCOLA. Este cargamento, cuyo valor se estima en 15 millones de euros, pone nuevamente en el centro del debate la relación entre estas empresas y el narcotráfico.

Ambas empresas no solo tienen operaciones en la región donde ocurrió el hallazgo, sino que además han sido señaladas por financiar la campaña al Congreso de la senadora María Fernanda Cabal con 26 millones de pesos.

Nexos familiares y directivos del Grupo RIOPAILA CASTILLA

El Grupo RIOPAILA CASTILLA, responsable de los paquetes que encubrían la droga, cuenta entre sus directivos a familiares directos de María Fernanda Cabal:

Santiago Cabal González, primo de la senadora.

Rafael González Ulloa, cuñado de Cabal.

María Teresa de Cabal, hermana del cuñado.

La presencia de estas personas en altos cargos de la empresa y la relación de la compañía con el cargamento de droga hallado en Santa Rosalía refuerzan los cuestionamientos sobre el uso de recursos provenientes de actividades ilícitas en la política y en la financiación de campañas.

Pruebas en video y conexiones regionales

El caso ha generado aún más impacto con la difusión de un video de la Policía Nacional que muestra el momento de la incautación del camión con los paquetes de melaza etiquetados por RIOPAILA CASTILLA. La evidencia no solo confirma la vinculación de las empresas con el transporte de la droga, sino que también señala la existencia de proyectos y operaciones de estas compañías en Santa Rosalía, la misma región donde ocurrió el decomiso.

Implicaciones políticas y éticas

La pregunta que resuena es clara: ¿qué tanto sabían María Fernanda Cabal y sus aliados políticos, como Álvaro Uribe, sobre estas actividades? El escándalo pone en duda la transparencia de la financiación de campañas y la legitimidad de los recursos utilizados.

Más allá del impacto inmediato, este caso revela una preocupante penetración del narcotráfico en el sector empresarial y su influencia en la política nacional. Con directivos cercanos a Cabal y operaciones en zonas estratégicas para el narcotráfico, la relación de RIOPAILA CASTILLA con actividades ilícitas merece una investigación exhaustiva.

La necesidad de una respuesta contundente

El caso RIOPAILA no puede quedar en la impunidad. Es imprescindible que las autoridades judiciales y la opinión pública exijan explicaciones claras y una investigación rigurosa. Este escándalo no solo pone en evidencia los riesgos de la connivencia entre el sector privado y el narcotráfico, sino también la urgencia de establecer mayores controles en la financiación de campañas políticas.

¿Responderán María Fernanda Cabal y Álvaro Uribe al país por estas acusaciones? Mientras tanto, la sombra del narcotráfico sigue empañando la política y el sector empresarial en Colombia.

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El Catatumbo en crisis: el ELN intensifica ataques contra firmantes de paz

ELN intensifica ataques contra firmantes de paz en el Catatumbo: dos excombatientes asesinados

La región del Catatumbo, en Norte de Santander, vive una escalada de violencia desatada por el conflicto entre el ELN y las disidencias de las Farc. Desde el 16 de enero, los enfrentamientos han dejado víctimas entre la población civil, incluyendo exguerrilleros que firmaron el Acuerdo de Paz con el gobierno de Juan Manuel Santos.

En videos difundidos en redes sociales, se observa a guerrilleros del ELN recorriendo casa por casa en el corregimiento de San Pablo, municipio de Teorama, buscando a firmantes del acuerdo. Horas después, los cuerpos de Albeiro Díaz Franco y Yurgen Martínez Delgado fueron hallados sin vida. Ambos habían decidido dejar las armas y acogerse al proceso de paz.

Adicionalmente, otros dos firmantes fueron asesinados en los municipios de El Tarra y Convención, aunque no se han revelado sus identidades. Testimonios no confirmados indican que más personas en la misma condición podrían haber sido retenidas por el ELN.

El gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, informó que los enfrentamientos han causado al menos 23 muertos oficialmente, mientras reportes extraoficiales elevan la cifra a 34 fallecidos y 20 heridos. Villamizar destacó que la situación habría podido prevenirse, pues las autoridades locales ya habían advertido sobre el riesgo de una escalada violenta desde diciembre.

El conflicto ha provocado desplazamientos masivos, cierre de escuelas y paralización del comercio. Las instituciones educativas evalúan modelos virtuales para garantizar la seguridad de estudiantes y docentes, mientras se han habilitado iglesias y colegios como refugios temporales. La región también enfrenta una alerta amarilla en el sistema de salud para atender a las víctimas.

Villamizar lamentó que los avances en la paz logrados durante los últimos meses se hayan desmoronado tras la suspensión de las negociaciones con el ELN en diciembre. «Mientras existían mesas de diálogo, algunos municipios llegaron a estar hasta nueve meses sin homicidios. Hoy enfrentamos una situación devastadora», afirmó.

En medio del caos, circulan comunicados supuestamente emitidos por el ELN, que acusan al comandante disidente alias Richard de ser un «paramilitar» y exigen su entrega. Sin embargo, Villamizar advirtió que estos mensajes deben ser verificados antes de ser considerados oficiales.

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Dos masacres sacuden al Valle del Cauca en los primeros días de 2025: seis muertos en menos de dos semanas

Valle del Cauca, Colombia – Enero de 2025. En un inicio de año marcado por la violencia, el Valle del Cauca registra dos masacres en menos de dos semanas, dejando un total de seis personas asesinadas. Los hechos ocurren en un departamento gobernado por Dylian Francisca Toro y en una Cali liderada por Alejandro Eder, ambos políticos de la derecha, lo que reaviva cuestionamientos sobre la eficacia de sus estrategias de seguridad.

La primera masacre ocurrió el 1 de enero en Alcalá, cuando tres hombres armados irrumpieron en una gallera ubicada en una finca a las afueras del municipio. A las 4:00 a. m., los sicarios dispararon contra dos hombres en el lugar y mataron a un tercero, conocido como “El Indio”, quien recibió una bala perdida en medio del tiroteo. Las autoridades continúan investigando los móviles del ataque, que ha generado preocupación en esta zona rural del norte del Valle del Cauca.

El segundo hecho violento se registró el domingo 12 de enero en el barrio Marroquín II, en el oriente de Cali. Aproximadamente a las 6:30 p. m., un hombre armado atacó directamente a la familia López mientras se encontraban en el Bulevar de Oriente. Nohelia López, de 74 años; su hijo Julián López, de 41 años; y María del Mar Mosquera, de 24 años, fallecieron en el lugar. Dos personas más resultaron heridas, entre ellas el compañero sentimental de Nohelia, quienes actualmente están fuera de peligro tras recibir atención médica.

Las autoridades señalan que el ataque iba dirigido específicamente contra la familia López. La Alcaldía de Cali ofreció una recompensa de hasta 50 millones de pesos por información que permita identificar y capturar al agresor, mientras el secretario de Seguridad, Jairo García, aseguró que se intensificarán las medidas de control en el oriente de la ciudad para prevenir nuevos actos de violencia.

Estos hechos han desatado críticas hacia las administraciones locales y su capacidad para contener la violencia en el departamento. Cali, una de las ciudades más violentas del país, continúa enfrentando desafíos en materia de seguridad pública, mientras los habitantes exigen acciones contundentes para frenar la escalada de crímenes.

Con el inicio de un año tan trágico, el Valle del Cauca queda nuevamente bajo el escrutinio nacional e internacional, destacando la urgencia de soluciones integrales para abordar la crisis de violencia que afecta tanto a sus áreas rurales como urbanas.

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25 de noviembre: La Desaparición Silenciosa de Nuestras Hijas

«El sur, los vientos del sur traen el cambio», dijo el presidente Gustavo Petro, y así fue: el sur dio la fuerza al proyecto que hoy nos gobierna. Pero esos vientos, antes de esperanza, hoy son pestilentes.
Este 25 de noviembre de 2024, Día de la No Violencia contra las Mujeres, no podemos ignorar cómo la guerra se ensaña con nuestras jóvenes y niñas en el sur. Los vientos del cambio se han vuelto vientos de muerte. Como Madres y Mujeres reclamamos la vida antes de que el silencio y el olvido lo consuman todo.
Mauren Alejandra Ulchur tenía apenas catorce años. Su uniforme escolar aún olía a infancia, pero eso no detuvo a quienes la arrancaron de su salón en el Instituto Técnico Agrícola de La Plata, Huila, a finales de agosto de 2024. No fue la única. Detrás de ella, siete niñas más fueron llevadas mediante engaños, como si en las aulas no quedaran más que cuerpos a disposición de la guerra.
Gracias a la intervención de Naciones Unidas, seis niñas lograron regresar. Pero Mauren Alejandra no fue una de ellas. La encontraron este sábado 23 de noviembre, enterrada en una fosa común en El Ceral, una vereda montañosa de Buenos Aires, Cauca. Murió en medio de un combate entre las estructuras Jaime Martínez y el ELN.
En el colegio donde fue reclutada, las clases continúan como si nada. Ocho menores arrancadas de ese plantel, un informe de la ONU, y aún no pasa nada. Ni la denuncia, ni la muerte, ni el terror bastan para mover la maquinaria del Estado.
Laura Andrea Duarte, de 21 años, tampoco tuvo opciones. La promesa de un trabajo en el Alto Naya la hizo salir de su casa sin mirar atrás. No sabía que el «empleo bien pagado» la llevaría al control de la estructura Jaime Martínez. Cuando se negó a ser reclutada, la asesinaron. Su familia busca su cuerpo, buscando consuelo en otras familias que también buscan a sus hijos desaparecidos.
Erika Vanessa Trochez tenía 17 años cuando la misma estructura la tomó. Fue llevada a un campamento en Villa Colombia, Jamundí. Su madre, una mujer de fuerza desgarradora, llegó hasta donde estaba su hija para pedir que se la devolvieran. Suplicó, lloró, pero la respuesta fue un castigo: Erika fue trasladada a Buenaventura, más lejos, más inaccesible. Hoy no se sabe dónde está. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó a favor de la menor medidas cautelares, pero los días pasan y el silencio del Gobierno Nacional es sepulcral.
Hellen Sofía Chilo, de 12 años, fue vista por última vez el 20 de noviembre de 2024 en Santander de Quilichao, con su uniforme escolar puesto. Versiones indican que caminaba acompañada por un adulto desconocido, quien aparentemente la llevó hasta Popayán. Santander de Quilichao suma una historia más de una niña desaparecida, una historia que se pierde en el silencio y la indiferencia
Melanie Sofía Oviedo salió el 2 de noviembre, al final de la tarde, a pasear su mascota por las calles del barrio San Pedro en Palmira, Valle del Cauca. Llevaba falda negra, saco blanco, medias y zapatillas blancas. No regresó.
Juliana Quilindo Muñoz, de 13 años, es hija de la comunidad indígena Polindara del Cauca y vivía en la ruralidad de Pradera, Valle del Cauca. Desde el 2 de noviembre de 2024, su desaparición ha generado alarma en las redes sociales, donde circulan carteles solicitando información sobre su paradero. Sin embargo, hasta el momento, su rastro sigue siendo un misterio, y su familia y comunidad siguen esperando respuestas.
Heylin Ruiz Mensa, de 13 años, desapareció el 25 de octubre de 2024 desde su casa en el barrio San Marino de Cali. Su fotografía, con una balaca y una sonrisa, cuelga en los postes del barrio. Su familia sigue buscando, pero hasta ahora, no sabemos nada de ella.
Lizet Tatiana Morales Tálaga, de 15 años, estudiaba en el Colegio San Antonio de Padua en Timbío, Cauca. El 28 de octubre de 2024 salió de clases como cualquier otro día, pero nunca llegó a casa. Es la misma historia que se repite una y otra vez en los municipios del Cauca: niñas que salen de su colegio y nunca regresan. Cada día que pasa sin noticias, la esperanza se mezcla con la angustia, y el dolor de la desaparición se hace más profundo.
Katherine Aranda, 15 años, desapareció el mediodía del 29 de octubre. La vieron por última vez cerca del barrio Pedro León en Corinto, Cauca. Desde entonces, la montaña guarda silencio.
Jenny Vanessa Poloche y Yensi Poloche, de 12 y 16 años, compartieron la misma desaparición. Sus huellas se borraron en la Institución Agrícola de Piamonte, Cauca, el 23 de octubre de 2024. La escuela, ese lugar que debería protegerlas, quedó en silencio. La vida sigue su curso, pero ellas no vuelven.
Helen Sofía Mopán, de 13 años, desapareció en agosto de 2024, cuando salió de su casa en La Unión, Nariño, sin dejar rastro. Desde entonces, su familia y comunidad no han tenido noticias de ella. Como muchas otras niñas en el sur de Colombia, Helen se suma a la lista de las desaparecidas.
Anyela Mildred Ipia Acalo, de 15 años, desapareció el 14 de octubre de 2024, mientras regresaba de Caldono hacia su casa en la vereda Asnazu, Suárez, Cauca. En el sector de Mondomo, alguien la vio subir a una camioneta. Su paradero sigue siendo incierto. Se rumorea que podría estar en Muchique Los Tigres, en Santander de Quilichao. La Estructura Dagoberto Ramos de las FARC la reclutó, como ha ocurrido con tantas otras niñas.
25 de noviembre de 2024, Día de la No Violencia contra la Mujer, y nada pasa.
Hoy, como todos los días, denunciamos cómo la guerra y la muerte siguen arrancando a nuestras niñas y jóvenes del sur. Pero no pasa nada. Ellas se convierten en una cifra más, en un número olvidado en un programa de Excel, en un cartel de «se busca» que no ofrece respuestas. No están en casa, no están en sus colegios, no están con sus familias ni en sus comunidades. La muerte nos habita, la guerra ha tomado el control, y la indiferencia sigue siendo la única respuesta.
No hay cambio posible si nuestras niñas desaparecen sin dejar rastro. No hay esperanza mientras el silencio y la indiferencia sigan siendo la respuesta. Hoy, más que nunca, el sur clama por justicia, por memoria, por un país que no olvide a sus hijas, que se niegue a ser indiferente ante su dolor. Que los vientos del sur no sigan trayendo muerte y guerra. Que los vientos del sur sean, por fin, el verdadero cambio: un cambio que permita a las mujeres vivir libres de violencia.

Sofía López Mera, abogada y periodista, defensora de derechos humanos de la Corporación Justicia y Dignidad y del Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz.

 

Nuestro Segundo Hijo Recuperado: Jhojan Alexis Ramírez Vuelve a Casa

“La Paz no será total si la guerra se lleva a nuestros hijos e hijas”

El Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz celebra con profunda emoción la recuperación de nuestro segundo hijo, Jhojan Alexis Ramírez. Hemos logrado arrancarlo de las garras del monstruo de la guerra. Jhojan Alexis, un niño campesino de tan solo 16 años, fue arrebatado por los grupos armados que operan en la zona rural del municipio de Jamundí, Valle del Cauca, y forzado a un cruel e inhumano reclutamiento. Hoy, con inmenso alivio, podemos anunciar que ha sido liberado y se encuentra nuevamente en los brazos de su familia y su comunidad, donde siempre debió estar.

Desde el momento en que Jhojan Alexis fue separado de su padre, nos unimos como Movimiento Nacional de Madres y Mujeres por la Paz para buscarlo incansablemente. No descansamos hasta que su caso llegó al conocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien ha exigido información al Estado sobre el paradero del menor. Acompañamos el proceso judicial ante la Fiscalía General de la Nación, y pusimos en conocimiento de este doloroso caso al Presidente Gustavo Petro y a la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Este logro no habría sido posible sin la valentía de cada madre y padre que levantaron su voz, sin el apoyo incondicional de nuestras comunidades campesinas que claman incansablemente por la paz, y sin la fortaleza de Jhojan Alexis, quien se ha convertido en un símbolo de resistencia para los niños campesinos ante la guerra. Hoy, con lágrimas de alegría, declaramos que Jhojan Alexis es nuestro segundo hijo recuperado de las garras de la guerra. Este es un triunfo de la paz, de la justicia, y de la lucha incansable de todas las Madres y Mujeres Colombianas, que no permitiremos que la guerra siga arrebatándonos a nuestros hijos e hijas. Seguiremos trabajando incansablemente para que ninguna otra madre ni padre sufra el dolor de perder a un hijo o hija en un conflicto que no nos pertenece.

Exigimos al Estado colombiano garantías plenas para el restablecimiento de los derechos de Jhojan Alexis y su familia. Es imperativo asegurar su protección continua y el acceso a los servicios adecuados para su recuperación integral, así como el apoyo necesario para su reintegración a la vida familiar y comunitaria. Asimismo, demandamos medidas contundentes para prevenir futuros casos de reclutamiento forzado.

Con Jhojan, ya son dos niños campesinos que hemos recuperado. Urge que el Estado Colombiano cree un programa de atención especial para niños y niñas campesinos recuperados de la guerra, que contemple un enfoque diferencial, ahora que los campesinos son reconocidos constitucionalmente como sujetos especiales de derecho.

Todas las madres y mujeres de Colombia, unidas, no descansaremos hasta que cada niño y niña de este país crezca en una tierra donde la paz y la justicia prevalezcan sobre la violencia.

¡Por la vida, la paz, la justicia y la dignidad!

MOVIMIENTO NACIONAL DE MADRES Y MUJERES POR LA PAZ

BALUARTE CAMPESINO JUANA JULIA GUZMAN

CORPORACION JUSTICIA Y DIGNIDAD

CORPORACION JUSTICIA Y DEMOCRACIA

CASA DE LA MUJER

LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE AYUDA SOLIDARIA ANDAS- NARIÑO

LA CASA DE EDUCACIÓN POPULAR LA CARACOLA

FUNDTERPAZ

GATAS -ECOFEMINIZARTE

CONFESPROD

COMUNIDAD INDÍGENA KWET LE’CXKWE

COMUNIDAD INDIGENA NASA UKA WEXS THA

ASFUPAZ

LA ROSA ROJA POESIA INSUMISA

CENTRO DE INVESTIGACION Y DE ASISTENCIA LEGAL

COMITÉ DE SOLIDARIDAD CANADA COLOMBIA

VEEDURIA CIUDADANA DE LA NACION -CALI

UNION DE CIUDADANAS DE COLOMBIA

CONSEJO COMUNITARIO URBANO TERRITORIOS ANCESTRALES

¡Comisión de esclarecimiento YA!

Por: Sofía López Mera, Abogada, periodista y defensora de derechos humanos de la Corporación Justicia y Dignidad.

En el contexto de la conmemoración de los tres años del estallido social en Colombia, las víctimas y organizaciones sociales que han sufrido la represión del gobierno de Iván Duque se reunieron con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Su objetivo fue solicitar apoyo para la creación de la Comisión de Esclarecimiento de los Hechos del Estallido Social de 2021, así como pedir una audiencia temática durante el 190º periodo de sesiones, que se celebrará en la sede de la CIDH en Washington DC en julio de este año.

Las víctimas y organizaciones de los departamentos de Risaralda, Valle del Cauca, Cauca y Nariño denunciaron la violencia sufrida y los mecanismos de impunidad instaurados por la Fiscalía General de la Nación. Se destacaron las amenazas, persecuciones y hostigamientos recibidos por las víctimas que denunciaron los hechos, así como la falta de funcionamiento de los mecanismos de garantías para la protesta social y la mesa de víctimas de la fuerza pública que se caracterizan por la escasa participación de las regiones.

Durante el encuentro con la CIDH, se resaltaron los incumplimientos del Estado de Colombia respecto a las recomendaciones emitidas por este organismo durante su visita de trabajo en 2021. Se puso énfasis en la persistencia de mecanismos de impunidad en el suroccidente del país, especialmente en la ineficacia de la Fiscalía General de la Nación para identificar y sancionar a los responsables, tanto agentes estatales como no estatales, que perpetraron graves violaciones a los derechos humanos, especialmente contra los jóvenes manifestantes. Se denunciaron las deficiencias en los procesos forenses llevados a cabo por el Instituto de Medicina Legal, señalando que estas instituciones parecen estar más enfocadas en montajes judiciales contra los jóvenes que en buscar justicia para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos.

Se resaltó la situación de desamparo en la que se encuentran las víctimas, muchas de las cuales han sido sometidas a múltiples desplazamientos forzados tras presentar sus denuncias. Sin embargo, se ha encontrado obstáculos para recibir atención humanitaria por parte de la Defensoría del Pueblo y la Unidad de Víctimas, argumentando que no califican como víctimas del conflicto

 

 

rmado. Es fundamental aclarar que estas personas son víctimas de acciones irregulares perpetradas por la Policía Nacional y los escuadrones paramilitares conformados durante el paro nacional.

Durante la reunión se pusieron de relieve casos específicos de violencia, como los homicidios de Michael Aranda y Daniel Sánchez, llevados a cabo por la policía el 28 de mayo en Siloé, así como el atentado contra la Minga indígena el 9 de mayo, que dejó gravemente heridos a 8 comuneros indígenas, en estos hechos criminales participaron tanto la policía como de individuos armados de civil. También se mencionó el trágico asesinato de Angie Valencia en el sector de Calipso y el caso de Lucas Villa en el viaducto de Pereira. Además, se abordaron los casos de desapariciones forzadas en el Valle del Cauca durante el paro nacional, así como la persecución de los jóvenes líderes de las protestas y su actual situación de indefensión.

Se señalaron los hechos ocurridos el 28 de mayo en Pasto, Nariño, que dejaron un número indeterminado de heridos, incluido Cristian Yovani Bastidas, quien fue víctima de mutilación ocular y posteriormente se suicidó debido a las profundas afectaciones emocionales que sufrió. En el departamento del Cauca, se denunciaron los ataques sufridos por defensores de derechos humanos y periodistas, quienes a pesar de haber informado a la Defensoría del Pueblo sobre los actos de agresión, hostigamiento y amenaza durante el paro en Popayán, no vieron avances en las investigaciones.

También se denunciaron las prácticas racistas que quedaron instaladas desde el paro nacional, donde a los miembros de pueblos indígenas se les prohibió el acceso a ciertos lugares exclusivos de la ciudad de Cali, así como los ataques a las sedes del Consejo Regional Indígena del Cauca y sus instalaciones de salud en Popayán por parte de sectores extremistas que reprimen la protesta social.

El Paro Nacional de 2021 fue una acción política importante que llevó al presidente Gustavo Petro al cargo, pero las víctimas del estallido social se sienten abandonadas y enfrentan una desesperanzadora impunidad. Por esta razón la Comisión de Esclarecimiento de los Hechos del Paro busca establecer los derechos a la verdad, la justicia y la reparación integral de las víctimas, así como garantizar la no repetición de los hechos.

Este viernes, las víctimas del suroccidente y sus organizaciones presentarán la propuesta de la Comisión de Esclarecimiento de los Hechos del Paro Nacional ante los Ministerios de Defensa y Justicia. Además, están a la espera de una reunión con el Vice Ministerio de Juventudes para abordar esta importante iniciativa.

En América Latina, se han establecido diversas comisiones de esclarecimiento para abordar casos de violaciones a los derechos humanos y corrupción. Por ejemplo, la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa fue creada en 2014 por el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, tras la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, México. Esta comisión, integrada por expertos nacionales e internacionales en derechos humanos y criminología, se encargó de investigar los hechos de manera independiente.

Otro ejemplo es la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), establecida en 2006 mediante un acuerdo entre el gobierno guatemalteco y la ONU. La CICIG tenía como objetivo apoyar al Estado de Guatemala en la lucha contra la impunidad, fortaleciendo las instituciones para combatir la corrupción y el crimen organizado. Cabe destacar que en esta comisión participaron destacados profesionales como el actual ministro de defensa de Colombia, Iván Velásquez, y la actual Fiscal General de la Nación, Adriana Camargo.

Considerando la relevancia y el éxito de iniciativas similares en la región, se espera que la propuesta de las víctimas del estallido social sobre la creación de una comisión de esclarecimiento sea bien recibida por el gobierno nacional y se inicien las rutas para el restablecimiento de los derechos de las víctimas.

¡Comisión de esclarecimiento Ya !

Cuarta huelga de hambre de los detenidos políticos del estallido social

En el incendio ocurrido el 28 de junio de 2022 en la cárcel de Tuluá (Valle del Cauca), cincuenta y una personas privadas de la libertad fallecieron. Uno de estos fallecidos fue Jonathan Sabogal, un joven de 30 años que participó activamente en el Paro Nacional de 2021en las movilizaciones en el municipio de Bugalagrande. Mientras se resolvía su situación judicial, Jonathan permanecía en el patio octavo del penal de mediana seguridad de Tuluá, donde ocurrió el siniestro. La causa oficial de muerte del joven fue la inhalación de gases calientes.

Casi dos años después de su muerte, los detenidos que pertenecen al «Colectivo de Detenidos Políticos del Estallido Social ‘Jonathan Sabogal'», quienes se encuentran privados de la libertad en la cárcel de máxima seguridad de Palmira, llevaban 6 días en huelga de hambre a la espera de que el Gobierno del presidente Gustavo Petro, y en especial Otty Patiño, Alto Comisionado para la Paz, cumplan su palabra de poner en funcionamiento la Mesa de Diálogo que instalaron en el mes de julio de 2023. Estos jóvenes, injustamente procesados y víctimas del olvido estatal y social, esperaban que con la instalación y puesta en funcionamiento de la «Mesa de Diálogo» se reconociera su estatus político, y así poder exigir medidas de protección, justicia y condiciones dignas de salud, tanto física como emocional.

El fiscal general de la Nación, Francisco Barbosa, implementó contra los detenidos del Paro Nacional el llamado “derecho penal del enemigo”, dentro del cual, quienes sean contrarios a su posición política e ideológica, serán tratados como sujetos sin derechos y no como ciudadanos. Este derecho es un concepto acuñado por Günther Jakobs desde 1985, y se refiere a que alguien puede ser castigado sin haber cometido delito alguno utilizando como medio de justificación la pretendida “peligrosidad” del sancionado. Es una forma de negar, parcial o totalmente, los derechos procesales y sustantivos que corresponden a toda persona. Así, el enemigo no se considera “ciudadano”, sino que es algo menor que éste y, por ello, no merece la aplicación de las garantías y derechos de la ciudadanía.

Cinco relatores especiales adscritos a la ONU y al Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria cuestionaron la legalidad de las privaciones de la libertad de jóvenes judicializados en medio del Paro Nacional de 2021, muchos casos fueron estudiados por los relatores. Los hallazgos describen un patrón de violación a los derechos humanos en el contexto de las manifestaciones pacíficas, cuyas características fueron la judicialización mediante «el uso inapropiado del derecho penal» o implementación del «derecho penal del enemigo», así como la estigmatización a las personas que participaron en las manifestaciones.

El 24 de marzo de 2023, se dio a conocer el comunicado del Relator Especial sobre los Derechos a la Libertad de Reunión Pacífica y de Asociación, del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, de la relatora especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión, de la relatora especial sobre la situación de los defensores de derechos humanos, y de la relatora especial sobre la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales en la lucha contra el Terrorismo, en los que se presentó un diagnóstico sobre los hechos ocurridos en el año 2021 en nuestro país relacionados con las detenciones y las judicializaciones en el marco de la represión estatal en el paro nacional. Dentro de sus principales hallazgos, los relatores de la ONU comunicaron su preocupación por la existencia de «un patrón de uso indiscriminado del derecho penal y del poder fiscalizador del Estado con la finalidad de judicializar a personas que participaron en la protesta ». Dicho patrón tendría dos modalidades:

  • La primera se presentó simultáneamente con el Paro Nacional durante los primeros meses del estallido social, por medio de la judicialización de manifestantes mediante la aplicación indiscriminada de figuras jurídicas tales como “captura en flagrancia” y el “traslado por protección”. En esta modalidad, la Fiscalía apeló al uso de tipos penales como “daño en bien ajeno”, “violencia contra servidor público”, “perturbación en servicio de transporte”, “empleo y lanzamiento de sustancias u objetos peligrosos”. A pesar de que la mayor parte de las personas judicializadas en esta modalidad recuperaron su libertad, en muchos casos se presentaron imputaciones para estigmatizar y desincentivar la protesta social.
  • La segunda modalidad a la que se refirieron los relatores de la ONU se presentó entre junio de 2021 y 2023 en una etapa posterior a las movilizaciones. Las judicializaciones en este caso se produjeron mediante capturas con orden judicial sustentadas en posibles montajes, y apelando al uso de tipos penales desproporcionados como “terrorismo”, “concierto para delinquir”, “tentativa de homicidio”, “instigación a delinquir”, “secuestro”, “tráfico, fabricación y porte de explosivos”, entre otros. Ante esta modalidad, los relatores expresaron su preocupación, ya que identificaron que el objetivo de este tipo de imputaciones es desestimular a la ciudadanía y a los manifestantes a ejercer sus derechos y a estigmatizar a las personas que participaron en la protesta social.

Los relatores subrayaron su preocupación por la interpretación consagrada en la Directiva No 002 de 2021, y promovida por Francisco Barbosa, actual fiscal General de la Nación, que ordenaba investigar los posibles actos delictivos de la protesta como “terrorismo”, en contraste con el criterio que hasta ese momento consagraba la derogada Directiva No 008 de 2016, la cual indicaba que debían tipificarse bajo el delito político de “asonada”, otorgando un carácter político. En el informe, los relatores de ONU destacan que las personas judicializadas en esta modalidad son, en su mayoría, jóvenes entre los 18 y 30 años de edad, quienes se encontraban en condición de vulnerabilidad socioeconómica, y cuestionaron la consideración de Las Primeras Líneas como grupos de delincuencia común organizada -GDCO- para justificar un tratamiento más restrictivo de la libertad.

El caso de los detenidos políticos del Estallido Social en el Valle del Cauca, especialmente en Cali, se distingue por la magnitud y la forma en que se desarrollaron las protestas durante el Paro Nacional del 2021. Estos detenidos enfrentan una situación especialmente difícil a nivel nacional, con escasas posibilidades de obtener libertad. La represión estatal en Cali fue tan intensa que incluso la ONU no pudo evaluar adecuadamente los casos de detenidos políticos en la ciudad, lo que resulta lamentable dado que la mayoría de los detenidos provienen de allí. Esto se debe en parte a que las defensas de estos detenidos son llevadas a cabo por la Defensoría del Pueblo y abogados sin especialización. El informe de la ONU describe prácticas como tortura, detenciones prolongadas y desapariciones forzadas que fueron frecuentes en Cali y el Valle del Cauca durante el Paro Nacional. Sin embargo, la ONU no pudo caracterizar completamente estas prácticas, lo que sugiere que en las judicializaciones en el Valle del Cauca hay una sistemática y generalizada violación de los derechos humanos

Pese a que el Gobierno Nacional indica que la Fiscalía y Procuraduría han obstaculizado las acciones para la libertad de los detenidos políticos, consideramos que el Gobierno de Gustavo Petro sí puede adelantar más acciones que garanticen los mínimos de dignidad humana para los detenidos del Paro Nacional, en especial para quienes se encuentran en la cárcel de máxima seguridad de Palmira organizados en el Colectivo “Jonathan Sabogal”.

Por: Sofía López Mera, abogada, periodista y defensora de derechos humanos de la Corporación Justicia y Dignidad